Peñaloza y asociados presionan por nueva elección en UTA

Delegados y choferes liderados por el ex secretario general del gremio elevaron a la central gremial un acta donde desconocen al veedor designado y a los nuevos miembros de la junta ejecutiva de la filial de Córdoba. Emplazaron a Roberto Fernández para que se expida en 72 horas.



Previsible: Alfredo “Cuchillo” Peñaloza no se iba a quedar de brazos cruzados. En cuatro años frente a la UTA Córdoba no logró colmar la paciencia de su jefe, Roberto Fernández. Los paros irresponsables para resolver asuntos internos o el desconocimiento de las conciliaciones obligatorias dictadas por el Ministerio de Trabajo generaron problemas administrativos para la central que, pese a las versiones, jamás intervino durante el mandato.
En 20 meses, el destituido referente de los choferes, Ricardo Salerno, compró todos los números y el secretario del Interior, Jorge Kiener, lo eyectó del sindicato con acusaciones de peso: problemas económicos en la filial y toma indebida de personal.
El ex mecánico de Coniferal tuvo un apoyo irrestricto de la UTA Nacional, que concedió cada uno de sus caprichos. Fernández le permitió gobernar solo al avalar los desplazamientos de los integrantes de la cúpula, votada por los afiliados. Incluso, fue clave para que Peñaloza recibiera el castigo por sus ambiciones independentistas de la central, al perder por media centena de votos.
Con la designación de los nuevos referentes de la seccional local por parte del veedor, Luis Arcando, y la negativa de intervenir el gremio y llamar a elecciones, Peñaloza consideró que era el momento de dejar estacionado el coche de Ersa que maneja desde que perdió la elección en noviembre de 2014 y pasar a la acción.
En la jornada de ayer, como adelantó Alfil, delegados y choferes se llegaron a las sede del sindicato sobre avenida Vélez Sarsfield para pedir precisiones sobre las nuevas designaciones (que impugnaron de antemano por redes sociales) y exigir la convocatoria a elecciones internas.
“Reclamamos al Consejo Directivo Nacional y al Tribunal de Ética Gremial de la UTA que disponga en un plazo de 72 horas la convocatoria a elecciones de autoridades (…) de acuerdo a las prescripciones de la Ley de Asociaciones Sindicales, es decir que sean libres, democráticas y que todo afiliado pueda presentarse como candidato”, reza uno de los párrafos del acta acuerdo firmada por los disidentes.
Desconocen a las actuales autoridades del sindicato y a su veedor. Por último, exigen que las decisiones sean tomadas en asambleas de afiliados hasta que la UTA resuelva e destino de la seccional.
Para la jugada, tomaron sus precauciones: “Exigimos a las empresas que participan del sistema de transporte de la ciudad que se abstengan de establecer cualquier tipo de represalia laboral y sindical en contra de los trabajadores que suscriben el acta”.
Peñaloza -también otros dirigentes- observa la oportunidad que dejó la destitución de Salerno para volver el tiempo atrás, cuando todo parecía indicar que tenía la reelección asegurada. Sabe que la movilización de ayer fue un salto al vacío. Pocas son las probabilidades que UTA Nacional resuelva abrir un proceso eleccionario en un bastión sindical convulsionado.
A las pruebas se remitirá: el acta redactada ayer para exigir la renovación de autoridades fue firmada por 57 afiliados del 3.700 que tiene UTA en Córdoba. Cierto es que el escenario le permite levantar el perfil y reposicionarse.
Pero por la menuda convocatoria en contra de las flamantes autoridades gremiales, las chances de Peñaloza o asociados de volver a la política interna son escasas. Cierto es que los procesos en UTA son vertiginosos y las adhesiones pueden crecer en un santiamén.
Y un dato no menor es que Peñaloza controlaba la mitad del gremio, menos 66. Grupo que propinó la salida de la UTA Córdoba. La decepción con Salerno podría ser un factor para lograr reconversiones.



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