Entrevista a Gustavo Córdoba: “El político cordobés sigue siendo analógico”

El consultor de opinión pública da su visión sobre la importancia de comprender a las audiencias digitales en las campañas y durante las gestiones de gobierno. “No estar en las redes significa entrar perdiendo para un político”, afirma.

Por Juan Pablo Carranza
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gustavo-cordobaEl fenómeno de las audiencias digitales atrae cada vez más a la comunidad política. Las redes sociales permiten otro tipo de juego. Pueden ser un canal de diálogo directo con el electorado o un escenario de disputa con los rivales. En cualquiera de los casos su utilización tiene muchas potencialidades y también riesgos, si no se las usa con inteligencia.
Para el analista Gustavo Córdoba que un político no tenga una personalidad digital activa es un problema. El escenario digital es dinámico y movedizo, pero no conocerlo ni entender su dinámica representa un inconveniente mayor.

Periodista: ¿Cómo ve el escenario de la comunicación política en Córdoba?
G.C.: Este es un gran momento para todos los investigadores y estudiosos de la comunicación. Se están dando en simultáneo fenómenos de máxima complejidad, de coexistencia por ahora no tan pacífica entre los medios tradicionales y la irrupción de los medios digitales. A corto, mediano y largo plazo la tecnología le va a ganar a los medios tradicionales. Lo que está en discusión es de qué manera se da esta victoria. Puede darse a partir de la incorporación en las redes tradicionales, donde los medios tradicionales encuentren un nicho donde comunicar. Pero indudablemente una de las grandes preguntas es si los medios tradicionales de Córdoba conocen a sus usuarios. Del conocimiento que tengan de estas audiencias está la clave de la supervivencia de su propio proyecto.
P.: ¿Cómo se trabaja sobre ese segmento de la opinión pública?
G.C: Está en un estado embrionario. Lo que se está intentando hacer es la profesionalización de ese trabajo. Esa es la tarea que tenemos adelante. Se está dando un maridaje entre los que trabajamos las ciencias sociales y los estudian las ciencias duras. Creo que el encuentro entre los analistas sociales y los que manejan big data es un hecho. Hacia ahí está yendo la comunicación. Ahora la política todavía está en un estado de empezar a comprender este fenómeno.
P.: ¿Cómo están conformadas esas audiencias? ¿Qué lugar ocupan los millennials?
G.C.: Las nuevas audiencias están en las redes. Córdoba no escapa al resto de la Argentina donde los menores de 35 años duplican en contenidos digitales a los mayores de 35 y la tendencia indica que para los próximos años se va a duplicar aun más ese consumo. Las pautas de consumo las van a determinar los que consumen medios digitales.
P.: ¿Cómo es la relación de la política con estas audiencias?
G.C.: La política de Córdoba, junto con los gobiernos, todavía no está en la etapa de la comunicación uno a uno y de la comunicación de servicios. Todavía los gobiernos y los políticos en Córdoba siguen pensando en analógico. Ven a internet como una amenaza no como una oportunidad. Si uno ve el listado de los políticos cordobeses en Twitter y la compara con los políticos en el mundo o en Buenos Aires, la diferencia es abismal.
P.: ¿Qué ejemplos de buen uso de comunicación digital se dan en la política Cordobesa?
G.C.: Posiblemente la primera que le dio una importancia a la parte digital fue la campaña de Carolina Scotto. Quizás en términos de voto no fue una campaña ganadora. Pero desde lo conceptual instaló la idea del “Hablemos de Córdoba”. Ahí dio con un nicho de opinión que vio reflejada en la campaña lo que pensaban de la provincia. Tuvo ese reflejo de mostrar verdaderamente lo que las audiencias pensaban de Córdoba y de la Provincia.
P.: ¿Por qué es importante para un político tener presencia digital?
G.C.: La campaña de Mauricio Macri se desarrolló en las redes y fue un modelo exitoso. Hay también una suerte de esnobismo donde la política tiene que estar en las redes. Pero no estar en las redes es entrar perdiendo. No digo que los votos estén en internet. Pero hay que tener actitud y comportamiento digital; entender que es un mundo más volátil, que los contenidos tienen que ajustarse a las audiencias y no al revés. Esa transformación hace que el político tenga que estar en las redes. Si no entra perdiendo doblemente: no está en las redes y no entiende la lógica de digital de la sociedad.
P.: ¿Cómo ve la campaña en Córdoba del 2017 en el escenario digital?
G.C.: En Córdoba hay muchas candidaturas dando vuelta. Falta todavía determinar el nudo gordiano: la candidatura de José Manuel de la Sota, que es la que puede determinar el resto de las candidaturas. De la Sota tienen una actitud digital bastante fuerte. Tiene equipos digitales de primera. Por el lado de Cambiemos, hay que ver si Héctor Baldassi tiene la misma capacidad de defensa que tiene en el mano a mano. No sé cómo va a salir en la comparación en este plano.
P.: Hay políticos a nivel nacional que tienen un manejo muy fluido de las redes sociales ¿Porque en Córdoba no se da?
C.G.: Porque entre el temor y aceptar los desafíos digitales se refugian en el temor de la incomprensión de las redes. Apenas aceptan sacarse fotos o mostrar algo de la intimidad como si hoy la frontera entre lo público y lo privado fuera real en la política. Con la explosión de dispositivos móviles el concepto de privacidad es bastante relativo. El político cordobés acepta hasta ahí nomás el temas de las redes.