Diatriba contra el año 1873

Los datos demográficos merecen por parte de La Carcajada, en 1874, un peculiar análisis de la cosecha de casamientos, nacimientos y muertes en Córdoba el año anterior.

Por Víctor Ramés
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Pascal Adolphe Jean Dagnan: fragmento de “Una boda en lo del fotógrafo” (1879).
Pascal Adolphe Jean Dagnan: fragmento de “Una boda en lo del fotógrafo” (1879).

A comienzos de 1874, la oficina estadística de la municipalidad de Córdoba brindaba una serie de interesantes datos sobre los matrimonios, nacimientos y defunciones ocurridos en esta capital durante 1873. El diario La Carcajada –que por esos días había recibido amenazas y tuvo una aparición intermitente- daba un panorama comentado de la información, sacando conclusiones sobre los números y sobre el movimiento de las etapas biológicas de la vida humana durante ese plazo. De las diversas lecturas que permitiría el tema, aquí se exponen las acotaciones de La Carcajada y su mirada atravesada por una serie de preconceptos sobre las mujeres, sobre el matrimonio, sobre los hijos ilegítimos, sobre el índice de crecimiento poblacional. La exposición del periódico “jocoserio” de Armengol Tecera –seguro autor de la noticia- echa mano al humor que franqueaba la época, a la ironía, al prejuicio, y va volviendo una fría y muy útil herramienta estadística en objeto de una invectiva sobre el propio medio de pertenencia y en particular sobre el año 1873.
La nota de La Carcajada se titula “Datos curiosos” y así expresa su propósito: “En el deseo de hacer conocer de nuestros lectores los datos que demuestran el movimiento que ha tenido la humanidad cordobesa durante el año 1873, nos vamos a permitir poner en transparencia dichos datos y hacer sobre ellos algunas consideraciones.” Como información de interés se puede tomar los párrafos introductorios que refieren al origen de los datos:
“La humanidad, (…) debe también tomar su balance y presentar de una manera detallada las cuentas que demuestren el adelanto o decadencia que ha experimentado.
Esto es lo que se ha hecho por el Gefe de la oficina estadística, o sea el tenedor de libros de la humanidad cordobesa. (…) El trabajo presentado por el Sr. Samper es un trabajo que, aparte de la importancia que encierra en sí porque hace conocer la laboriosidad y contracción del hombre, es una cosa que viene a ponernos al corriente de lo que más antes ignorábamos y que era esencialmente necesario conocer.”
Yendo a los datos mismos, La Carcajada informa que “según ese balance, los matrimonios celebrados durante el año 73 ascienden a la suma de 372, lo que quiere decir, que 372 individuos del sexo barbudo han cometido, no sabemos si la calaverada o buena disposición de entrar con un número igual de mujeres en vida común.” De las variaciones sobre el tema que ofrece el diario, se extrae el siguiente párrafo:
“En un pueblo como Córdoba, donde no contamos con un teatro de ópera, con un alcazar, con museos y tantas cosas más donde la vida se desliza alegremente, y donde por el contrario el único pasatiempo con que contamos es la retreta, el café de D. Guilermo y las confiterías – en un pueblo como este decíamos, donde si alguna cosa hay en abundancia son mujeres (…), nos es sobremanera sorprendente y hasta cierto punto aterrador, ver que solo tengan lugar durante un año 372 matrimonios.
Córdoba cuenta lo menos con tres mil niñas que desesperan porque les toque, aunque sea de carambola, el turno.”
Características adicionales de los matrimonios contraídos, le extraen más comentarios a La Carcajada, al reflexionar que de “los 372 matrimonios que han tenido lugar, 17 han sido contraídos con viudas, 23 de solteras con viudos y 4 de viudas con viudos; lo cual viene a probar que en el año 73 ha habido más movimiento de los viudos y que es inesacto aquello de que el hombre una vez que se libra de su primera mujer, no fácilmente cae en las garras de otra.”
El periódico satírico parece guardar un tanto las uñas cuando comenta el número de nacimientos en la ciudad: “Los alumbramientos que han tenido lugar ascienden a la no muy pequeña suma de 2078, lo cual demuestra que en Córdoba el tiempo se aprovecha y no se malgasta para cumplir con aquel mandato Divino de criar hijos para el cielo.” Sin embargo no ahorra críticas al mencionar el número de hijos ilegítimos, expresando la mentalidad de la época acuñada por el poder religioso:
“Lo que nos sorprende en verdad es ver la gran cifra de hijos ilejitimos, pues de los 2078 nacimientos que han tenido lugar, 676 han sido nulos. No deja de ser sorprendente tal cosa, porque en proporción resulta que por 100 hijos lejítimos, hay 48 que son ilegales. Casi la mitad puede decirse.
Esto es asombroso, y mucho más si se tiene en cuenta que esto sucede en Córdoba, en el pueblo más virtuoso de la República y que cuenta con conventos y monasterios cada dos cuadras, y donde la gente se confiesa y oye misa todos los días. (…) Que durante un año hayan tenido lugar 676 nacimientos de hijos ilejítimos en una población como Córdoba, es cosa que aterroriza.”
Se concentra luego en las cifras de las muertes, las que “han ascendido a la suma de 1010, de las cuales 489 han sido varones y 551 han sido mujeres; lo que viene a demostrar que cada 100 nacimientos ha habido 50 defunciones. Esto no nos parece nada bueno ni provechoso, porque en vez de ser mayor el número de los que mueren para de este modo vivir con más comodidad los que quedamos, resulta que es mucho menor, como lo demuestra el balance del año 73, en que el exceso de nacimientos sobre las defunciones es de 1038.”
He aquí las bases de su conclusión negativa:
Cuando los alquileres están tan subidos, cuando la carne cuesta tanto, cuando los impuestos nos aniquilan, cuando todos quieren vivir de los puestos públicos; cuando todo esto se realiza, es una desgracia, una calamidad, que la humanidad se aumente tanto.
No es posible vivir bien donde existe una aglomeración de gente. Hasta el aire se daña.
Y ya que tenemos que soportar todo ese ejército de mujeres sin destino y esa mole de hijos ilejítimos con que nos ha obsequiado el año 1873, es de esperar que en el 74 no sucederá lo mismo, y que tanto los hombres como las mujeres sellarán un compromiso por el cual se obligarán mutuamente a no dar un solo paso que no sea con la bendición del padre, del hijo y del Espíritu Santo.”