Los préstamos en dólares vuelven a crecer

La política monetaria contractiva que viene aplicando el gobierno nacional golpeó al crédito en moneda local.

dolarEn los últimos años el crédito al sector privado registró un importante avance en la economía: el año pasado el stock representó 13% del PBI, cuando diez años atrás era 7,5% del producto. El crecimiento estuvo sustentado por una política monetaria expansiva que predominó: la elevada liquidez en pesos limitó el alza de las tasas de interés de forma tal que, con elevada inflación y en la medida en que los ingresos acompañaran la suba de los precios, ese costo se licuaba en el tiempo.
La lógica sólo aplicó al financiamiento en pesos. Así como la inflación fomentó el endeudamiento en moneda local por la reducción de los pasivos, el tipo de cambio cuasi fijo y las acotadas tasas de interés en dólares ofrecidas por los bancos (menos del 1% anual promedio en los últimos años), desalentaron el ahorro en depósitos en moneda extranjera.
Ahora, la política monetaria contractiva sumó un factor recesivo adicional sobre la actividad a la hora de encarecer el crédito privado, señala un informe de Ecolatina. Pero al mismo tiempo, la corrección de algunas de las distorsiones heredadas (apertura del cepo, atraso cambiario, corrección de tarifas, alivio de la presión fiscal, etc.) alentó el ingreso de capitales del exterior y renovó la confianza para depositar ahorros en moneda extranjera.
El escenario abre las perspectivas de un mayor financiamiento en moneda extranjera (ya sea bancario o a través del mercado de capitales) para los privados. El bajo nivel de endeudamiento externo, permitiría utilizar fondos en moneda extranjera para apalancar el crecimiento en los próximos años.
Sin embargo, la consultora subraya que es clave que el financiamiento aumente la capacidad del sector privado para producir divisas comerciales, de lo contrario, en el futuro su repago se tornará un problema.
“Desarrollar y promover sectores potencialmente exportadores e incrementar la competitividad no cambiaria (a través de la inversión en infraestructura y apuntalando sectores claves para la producción) son los desafíos que permitirán llevar a este proceso adelante de forma exitosa, evitando errores del pasado”, agrega.
La conjunción de estos fenómenos explica por qué el crecimiento que verificaron los préstamos al sector privado en los últimos años responde prácticamente en su totalidad a la expansión de los créditos en pesos (+32,5% promedio por año entre 2005-2015), mientras que los de moneda extranjera se estancaron en ese período. Así, a diciembre de 2015 más del 95% del stock total correspondía a préstamos en pesos, cuando en 2005 este ratio era del 85%.
La suba de las tasas de interés de las letras del BCRA a comienzos de año llevó a bancos y particulares a colocar sus excedentes en estos títulos, reduciendo la capacidad prestable. Al cierre de 2015 el stock de LEBAC alcanzó el 32% de los préstamos y hoy es de 58,5%, el valor más alto de los últimos años.
La absorción de la liquidez del Central junto con la aceleración de la inflación y la suba del tipo de cambio, elevó el costo del dinero. El alza de tasas implica una carga superior a la hora de pedir un crédito; sigue alto a pesar de la marcada tendencia decreciente de las tasas de las LEBACs en los últimos meses.
La tasa de interés de referencia de los préstamos llegó a mayo a 38,7%, 5,7 puntos porcentuales por arriba del nivel previo a la asunción del nuevo gobierno (versus la suba de 4 puntos porcentuales que verificó, por ejemplo, la LEBAC a 90 días en igual período).
De esta manera, con la tendencia decreciente de la inflación esperada (la última encuesta elaborada por la Universidad Torcuato Di Tella arroja una mediana de 25% para los próximos 12 meses), la tasa de los préstamos se vuelve muy positiva en términos reales. Según nuestra proyección de inflación, el costo efectivo/real que pagaría un individuo si toma un crédito a un año a la tasa actual sería de13% anual.