Patrioterismo malvinero

En un saludo de dos minutos, de parados, en un pasillo, no se dirime ningún diferendo diplomático que involucre soberanía

Por Gonzalo Neidal
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macri-onuUn antiguo chiste establece cuál es la diferencia entre un diplomático y una dama:
– Cuando el diplomático dice “sí”, en realidad quiere decir “puede ser”.
– Cuando el diplomático dice “puede ser”, en realidad quiere decir “no”.
– Y cuando el diplomático dice “no”… bueno… no es un diplomático.
En cambio:
– Cuando la dama dice “no”, en realidad quiere decir “puede ser”.
– Cuando la dama dice “puede ser”, en realidad quiere decir “sí”.
– Y cuando la dama dice “sí”… bueno… ¡no es una dama!
Si Macri hubiese conocido este chiste, no hubiera cometido el error que cometió con el tema Malvinas. A él le dijeron “puede ser”. Pero no se lo dijo una dama. Queremos decir: se lo dijo una dama que en ese momento oficiaba de diplomática. Y él leyó “sí” donde debió entender “no”.
En un saludo de dos minutos, de parados, en un pasillo, no se dirime ningún diferendo diplomático que involucre soberanía. No es ese el contexto que elegiría Gran Bretaña para cambiar su histórica posición sobre el tema: no discutir con Argentina la soberanía de las Islas Malvinas.
Probablemente la confusión del presidente se deba quizá a un excesivo entusiasmo más que a la creencia que, con el cambio de gobierno, el mundo se rendirá a sus pies. Queremos creer que es así.
Afortunadamente salió la canciller Susana Malcorra a poner las cosas en su lugar. La posición del Reino Unido no ha cambiado, es la misma de siempre. Punto.
Pero, claro. Malvinas es la Bolilla Uno del nacionalismo argentino. La más fácil de todas. Apenas alguien en el gobierno menciona esa palabra, se disparan los mecanismos del patriotismo y la demagogia.
Ya apareció Cristina para acusar de “estupidez” la actitud presidencial y pedir un desagravio para los combatientes de Malvinas. Y por supuesto, el Senado de la Nación, para ratificar que la soberanía de las Islas Malvinas es imprescriptible y que no se negocia bajo ningún concepto. ¡Menos mal que el país está protegido por estos grandes cruzados! Actúan como si cualquier tipo de negociación o acercamiento con los británicos supusiera la renuncia a la soberanía, que además tiene rango constitucional.
De todos modos, es seguro que el largo, larguísimo camino que pueda llevar algún día a la recuperación de las Islas pasará inevitablemente por la negociación con los ocupantes actuales más que por una política exterior que nos vincule con Irán, Venezuela y Angola.