Sin votos propios, Tavella ganó re-re en Daspu

El resultado viene a convalidar la política de “no hagan bola” del Rectorado. Lo que sí ha de saber Hugo Juri que su pasividad deliberada en la interna de la Daspu no fue neutralidad porque, al menos en este caso, hubo beneficiados y perjudicados dentro del oficialismo con la re-re de Tavella.

Por Gabriel Osman
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tavella-daspuLa UNC puede acreditar para sí sucesos únicos propios de su micro clima institucional: dos dirigentes han superado notablemente su umbral de supervivencia política: Carlos Vallejos sigue siendo el principal referente del gremio con más poder de fuego en la casa de estudios, como es el caso de la Gremial San Martín; Gabriel Tavella obtuvo ayer la reelección por segunda vez (tres mandatos consecutivos) sin contar con ningún voto suyo en el Consejo Directivo de la obra social. La diferencia tal vez esté en que el primero sobrevive porque tiene muchos votos leales que no lo han abandonado, pese a los avatares por lo que ha tenido que atravesar y a las deslealtades que ha debido sufrir de varios de sus conmilitones. En el otro extremo, el ex decano de Ingeniería se ha mantenido sin votos. Si de hazañas se trata, es difícil saber qué es más meritorio. Al margen de este detalle, son dos auténticos Gilgamesh de la política universitaria.
Tavella ganó ayer en sesión especial del Directivo de Daspu con siete votos contra uno (el propio) que tuvo la izquierda que está a la izquierda de la Adiuc: el vocal Juan Gallucci que tras auto proponerse, luego se bajó y votó por su suplente, Tomás Torres. Los consejeros que respaldaron la re-re de Tavella son: Inés Pastorino (docente que representa al Consejo Superior y también al MUN de Jorge di Marco), Mónica Taborda, Ester Gallina (vice decana de Famaf en el breve paso de Tamarit por el Decanato y que llegó por la megaalianza de Tamarit, Boretto y otros), Sandra Mutal (Adiuc), César Aranegas (ex decano de Médicas y hoy representante a los jubilados) Willam Guardatti (izquierda no docente en El Colectivo y que responde al ex delegado por el Clínicas Luis López) y la no docente Ana Ramos (vallejismo). La docente Griselda Saname (docente por el Consejo Superior por el espacio que lidera Patricia Altamirano) no fue a votar, lo que podría complicar las expectativas de la ex decana de colocar a Marcos Castro en la conducción del área de Comunicación de la obra social.
Muchos coinciden en que la Daspu está hoy mejor financiera y económicamente que en los años en que la obra social estuvo conducida por Ernesto Gagleano o por Virginia Sosa (los dos ciclos precedentes inmediatos). La mejoría alcanzaría, incluso, al renglón prestacional, aunque aún faltarían detalles, algunos bastante gruesos, que corregir. En este último rubro, una novedad importante es la incorporación del Sanatorio Allende a la lista de prestadores, corrigiendo la unidereccionalidad de Gagleano hacia el Hospital Privado. En esos años, fueron muchas las versiones que apuntaban a explicar el porqué de este preferencia, y ninguna dejaba bien parado al funcionario scottista.
La próxima semana se sabrá cómo se reparten las tres secretarías de la obra social, con muy buenos sueldos para sus titulares, pero campea la opinión de que se respetará el esquema actual: Salud para Médicas, Administración para Económicas y Organización para el MUN. Sobre cómo gobernará Tavella sin votos, no hace falta explicar mucho porque ya lo hizo durante cuatro años. El resultado, en todo caso, será un régimen semi parlamentario con el poder más en el Directivo que en su presidente.
A su manera, el resultado viene a convalidar la política de “no hagan bola” del Rectorado. Lo que sí ha de saber Hugo Juri que su pasividad deliberada en la interna de la Daspu no fue neutralidad porque, al menos en este caso, hubo beneficiados y perjudicados dentro del oficialismo con la re-re de Tavella.