La Justicia no fue tan lenta y condenó a Pablo Lerda

El ex presidente de Unión San Vicente recibió una pena de cuatro años de prisión por haberse apropiado indebidamente del dinero de los derechos de formación por la venta de Matías Suárez a Bélgica. Un fallo que marca un primer paso, aunque hubo casos similares.

Por Federico Jelic
@fedejelic

2016-09-14_justicia_futbolA todos nos causó indignación. Mediados del 2008, el contexto era una charla desde un vehículo, un conductor con un transeúnte de paso. El chofer era el presidente de Unión San Vicente, que milita en la Liga Cordobesa de Fútbol. Del otro lado, erguido, estaba Emeterio Rufino Farías, presidente de dicha Liga, que escuchaba atónito y con vergüenza ajena. Pero con más estupor que otra cosa, no dando crédito a sus oídos.
Pablo Lerda, el conductor, le comentaba, sin desparpajo ni rubor, que se apropiaría de un dinero correspondiente al club “Naranja” para sus bienes personales. Se trataba de un ingreso por los Derechos de Formación del delantero Matías Suárez, quien fue vendido por Belgrano a Anderletch de Bélgica, por más de un millón de euros. Los de barrio Acosta se hacían acreedores de un porcentaje que traducido en pesos alcanzaba casi los $ 543.936 pesos. O más. Una cifra más que sideral si se tiene en cuenta que en ese entonces la inflación no era tan galopante como en tiempos actuales. Y por tratarse de una entidad amateur, era casi oro.
“No va a pasar nada. Es un tema que puede ser excarcelable. Voy a invertirlo. Vas a ver que no voy a ir preso”, le comentó Lerda a Farías, para después acelerar y cruzar el semáforo en verde por una importante avenida de la ciudad, a toda velocidad. Se sentía impune.
Farías no se quedó callado. Investigó y motivó a que las autoridades de Unión San Vicente tomaran cartas en el asunto, con visibilidad pública. La reciente condena a Lerda, efectiva hace unos días, por cuatro años, confirmando la existencia de una estafa, sienta un precedente más que importante en ámbitos del fútbol local, donde nadie puede asegurarse que no pueda ocurrir en un ambiente no tan transparente.
Igual, el dinero no se pudo recuperar. Lerda había apostado ese capital a otros negocios. Compró una flota de remises y con parte del dinero, fue pagando fianzas y cualquier recurso para seguir en libertad. Pero la Justicia algún día llegó. “Lerda”, pero llegó. Y la justicia civil investiga ahora si podrá recuperarse parte de esa plata, o confiscando bienes de Lerda. Por ahora, insolvencia total.

La condena
La Cámara Quinta del Crimen de la ciudad de Córdoba dio por probado que Lerda se apropió de 280 mil pesos que correspondían legítimamente al club. También fueron condenados sus padres, Luis Fernando Lerda y Noemí Fontanella, a un año y medio de prisión por falsedad ideológica y retención de documentos. ¿Y ahora? Ya nadie va a devolver ese monto al glorioso Unión San Vicente, fusión entre las instituciones Palermo y Lavalle, que supo disputar tres torneos Nacionales en 1982 y el ’84. Un club estafado por sus propios dirigentes. Igual, Lerda permanecerá en libertad hasta que la sentencia quede firme. Y ya había pasado casi cuatro años entre las sombras. Le tocan ahora cuatro años más.
Este antecedente motivará a un mayor control por parte de los socios y las comisiones directivas. No olvidar que hace unos años Talleres y Belgrano figuraban en procesos de quebranto, mientras que Instituto y Racing de Nueva Italia deambulan por concursos preventivos. Y en “La Gloria”, la hecatombe económica nació después de la no muy clara operación del delantero Paulo Dybala a Palermo de Italia, aunque ahora viste la casaca de Juventus. Ingresaron dos millones y medios de euros pero la transacción final se dio por 10 millones de la misma moneda. ¿A dónde fueron? Lo vendió Pencilhill, empresa radicada en Irlanda, comandada por un tal Gustavo Mascardi.

El fallo llegó con Suárez
Al propio Matías Suárez le comentaron en su momento de dicha maniobra de Lerda y se enfureció. Indignado como todos, manifestó su repudio pero su presente deportivo en Bélgica era su prioridad. Al club ingresó una pequeña parte de esa transferencia y vaya a saber cuándo volverá a soñar con cobrar en euros. No obstante, como una ironía del destino, la condena efectiva a Lerda llegó en el mismo momento en que Suárez resolvió su retorno al país para reincorporarse a Belgrano. Ocho años después, tanto de la venta como del delito, la Justicia dijo presente. ¿Fue “lerda” o acelerada?



Con Pastore, polémica
A ser claros: no tiene que ver el caso de Javier Pastore con una estafa. Primero, cuando estuvo a punto de quedar en Libertad de Acción en 2008 y fue necesaria la intervención del mismo Farías y del Juez Carlos Tale, quien entendía sobre la quiebra de Talleres, para ir a tocar la puerta de AFA al despacho de Julio Grondona y rogar que no se lo “llevaran”. A modo de dádiva, los de barrio Jardín recibieron 800 mil dólares como “interrupción anticipada del contrato”. Más vale pájaro en mano…
Pero después llegó lo más espeso. Nunca se supo a ciencia cierta a cuánto lo vendió Huracán de Parque Patricios a Pastore con destino a Palermo de Italia. De hecho recién este año, a pesar de tener el fallo favorable del Tribunal Arbitral de FIFA desde el 2012, pudo embolsar los derechos de formación por dicha transferencia. Casi 300 mil euros.
El destino de esos 300 mil euros fue motivo de discusión o “litigio social”. Porque el Fondo de Inversión que administró al club desde junio de 2010 a noviembre de 2014 pretendía cobrar ese crédito por compensación de aportes realizados, aunque al final, el magistrado Saúl Silvestre determinó que ese dinero ingresara al club, ya comandado por Andrés Fassi. Previamente, el contador Facundo Flores y el movimiento “Talleres es de su gente” hicieron la preventiva exposición y publicación haciendo valer los derechos de Talleres sobre ese crédito. Tiempos de batallas mediáticas entre dos sectores antagónicos ideológicamente, en las antípodas con relación al modo de conducción.

Caso Sotomayor
¿Y en Nueva Italia? Existió en un momento por ámbitos de Racing un presidente con un olfato oportuno y eficaz, con más virtudes intangibles que concreciones directas. Juan Mario Spirópulos, apodado como el “Griego” o “Gitano”, consiguió vender al defensor Víctor Sotomayor en el ’90 a Verona de Italia en casi un millón de dólares. A “La Academia” ingresaron 250 mil de esa moneda verde. Spirópulos se encargó de aclarar que fue él mismo quien lo compró a su Racing y lo pudo colocar después en el Calcio. O sea, un presidente que compró un jugador propio de su club. De ambos lados del mostrador. Para que todo sea más bizarro todavía, en la negociación incluyó a Abel Herrera, quien era preparador físico de aquel cuerpo técnico, ex jugador del Estudiantes de La Plata de Bilardo. Nadie sabe a ciencia cierta en carácter de qué fue vendido…
La única condena que recibió Spirópulos fue mediática. Y tampoco tanto. De hecho juntó en una cena al plantel de Racing subcampeón del Nacional ’80 a los 30 años de esa epopeya, con dirigentes de la época, y nadie, pero nadie, le remarcó lo del caso Sotomayor. Y lo de Herrera, menos. Y claro, Spirópulos era más fenicio que “Griego”.