Clima de negocios

Uno recuerda las imágenes grotescas del viaje de la delegación que partió rumbo a Angola, presidido por Cristina.

Por Gonzalo Neidal
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clima-de-negociosLo que Macri le está diciendo a los empresarios de todo el mundo es que esta vez Argentina se va a portar bien.
Que va a pagar sus deudas.
Que no va a cambiar las reglas de juego que se pactaron al momento de la inversión.
Que el país vivirá en paz, que funcionarán sus instituciones y que los gobiernos serán previsibles.
Los empresarios del mundo perciben el cambio que está viviendo el país. Pero tiene pleno derecho a pensar lo que pensaba Borges de los peronistas: que, pese a todo, los argentinos somos incorregibles. ¿Cómo pueden saber que no volveremos a las andadas?
Hace menos de un año teníamos un ministro de economía que confesó que le causaba profundo desagrado la expresión “clima de negocios”. Y también “seguridad jurídica”. Y era muy razonable que dijera eso pues pertenecía a un gobierno en el que los empresarios eran maltratados y responsabilizados de casi todos los males, entre ellos, la inflación. Salvo el círculo más estrecho, que eran socios del poder, claro.
El “crescendo” populista llevaba al país, inevitablemente, rumbo a un desastre de características venezolanas, con carencias elementales, ausencia de inversión, caos social y derrumbe de instituciones. Este gobierno lo ha evitado pero aún estamos en un comienzo. Tendrán que venir otros gobiernos, incluso de distinto signo político, para ratificar que el país se sostiene sobre pilares incólumes de previsibilidad y robustez institucional. Recién entonces seremos elegibles para los inversores en general: cuando los temores por los giros erráticos y rumbos imprevisibles se disipen para siempre. Cuando volvamos a ser un país normal.
Uno recuerda las imágenes grotescas del viaje de la delegación que partió rumbo a Angola, presidido por Cristina, y no entiende cómo el país no sucumbió ante tanta irracionalidad y chambonería.
Ahora se vio al presidente y a varios gobernadores rodeados de empresarios de más de 60 países, dispuestos a escuchar y a estudiar posibilidades de inversión, único modo de generar trabajo y de crecer.
La oposición más importante (peronismo no K, renovadores, socialistas y otros) podrá objetar este o aquel detalle, pero comparte el concepto y los criterios puestos en juego en la convocatoria realizada por el gobierno de Macri.
Nuevamente el kirchnerismo, que se ha transformado en una suerte de peronismo trotskista, ha quedado aislado con sus ideas setentistas. Unsuerte de chavismo que llevaría al país hacia un callejón sin salida.
Hoy uno tiene la impresión que ya no hay retorno hacia el pasado reciente. Que hay una sustancial mayoría de argentinos que piensan con una cabeza distinta. Que hay coincidencias elementales entre las fuerzas políticas que configuran una mayoría sustancial y que esos criterios son muy distantes de los que prevalecieron durante la década dilapidada.
Se respira un aire distinto. Y esto, que no tiene efectos inmediatos, también cuenta en el balance general de estos primeros meses de gobierno.