Schiaretti escuda a Fortuna en la interna de Salud

El ministro de la provincia estuvo en el ojo de la tormenta por las denuncias de los gremios por contratos caídos en los hospitales. Buscará hacerse fuerte levantando el perfil y defendiendo su gestión.

francisco-fortunaLas puntas del paño del sector Salud en la provincia tienen diferentes dueños. El Sindicato de Empleados Públicos, comandado por José Pihen; representa mayormente a los administrativos de los hospitales; mientras crece la popularidad entre médicos y enfermeros de ATE, UTS y ATSA.
Los reclamos propios de un servicio de alta demanda y envergadura adquieren un cariz especial cuando hay luchas intestinas entre aquellos que pujan por la representación del sector.
Quedó claro cuando los dirigentes sindicales anticiparon una caída de contratados masiva ante el vencimiento de cuatro millares de vinculaciones.
“Sería bueno y oportuno clarificar alguna información que esconde la verdad: sobre los 4.523 contratos que se han vencido el 31 de agosto, solamente 15 no se han renovado en la Capital y 45 en el interior”, dijo Fortuna.
Pese a las pocas bajas, el estado de conflictividad sigue latente.
Tiene que ver con un orden clara del gobernador Juan Schiaretti a sus ministros: la planta pública está congelada. Cada funcionario deberá sopesar el peligro de habilitar ingresos e incumplir la consigna del mandamás del Panal.
Los gremios de Salud no desconocen esta situación y queda vedada una posibilidad de crecimiento. Es por eso que los reclamos por falta de personal se hacen sentir en paralelo a las alarmas por las posibles cancelaciones de contratos.
Utilizan a su favor los abusos a la ley 7.233 que rige a los empleados de la administración pública provincial que habilita “una relación laboral regida por un contrato de plazo determinado y para realizar trabajos que a juicio de la autoridad no puedan ser ejecutados o no convenga que sean realizados por el personal permanente”.
Sigue en la lista de reclamos la falta de recursos, aspecto que no tarda en exasperar a los ciudadanos que diariamente concurren a los centros de salud que dependen de la provincia. “La inversión que hizo la Provincia, durante 2016, está a tono con las necesidades mayores. Da una muy buena respuesta a la demanda creciente”, había dicho Fortuna.
Lo cierto es que en el Ejecutivo provincial las capacidades del ministro al frente de la cartera de Salud no son cuestionadas y ya piensan en que un conflicto de larga data podría terminar dañando la imagen pública de un funcionario del círculo de confianza del gobernador.
Los dardos apuntan a las internas entre sindicatos, pero tienen un capítulo especial cuando refieren al líder de la CGT Regional Córdoba.
Desde hace tiempo que se sabe que la relación de Pihen con la Provincia pende de un hilo. Las relaciones con Fortuna no son las mejores. El sindicalista no oculta su enojo por los avales del peronismo a una nueva mesa de sindicatos comandados por el mercantil Pablo Chacón, tampoco el plus salarial de 1.000 pesos que logró Médicos Unidos, a desembolsar en dos tramos.
En concreto, Fortuna tiene órdenes de levantar el perfil y defender su gestión.
Las referencias a la discriminación de la Nación a la provincia, durante los 12 años que gobernó el kirchnerismo, será una estrategia de resguardo. Pese al recorte de las partidas, la Provincia logró sostener el sistema sanitario, afirmarán.
Incluso, recuerdan que tras el inicio de la era del diálogo llegó el momento de compensar al municipio capitalino con más de 400 millones de pesos por los servicios de salud de alta complejidad que presta desde hace décadas.
Habrá nuevas inversiones para el sector, en especial para unidades hospitalarias del interior. Donde las aguas vienen más calmas.
Con la posibilidad de una reapertura de paritarias en el horizonte, desde la Provincia dan por descontado que traerá alivio a Fortuna en cuanto a la campaña en contra de la gestión sanitaria. Los gremios esperan la señal de largada para afinar el lápiz y reubicar su foco de atención.