Aranguren y el fuego amigo

Ya cuando militaba en la oposición, Alonso cobró notoriedad por la desmesura con la que solicitaba la publicación del contrato realizado entre YPF y la empresa extranjera Chevron.

Por Gonzalo Neidal
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El ministro de Energía y Minería Juan José Aranguren está en la primera línea de fuego.
El ministro de Energía y Minería Juan José Aranguren está en la primera línea de fuego.

Nadie puede dudar de que el ministro de Energía y Minería Juan José Aranguren está en la primera línea de fuego. Enfrenta uno de los problemas más complicados que tiene en su agenda el gobierno de Mauricio Macri: el referido al aumento de las tarifas de gas y energía eléctrica.
En pocos días más se realizará la audiencia referida al gas y luego se aplicará el aumento de tarifas, muy cuestionado por la oposición aunque los técnicos y economistas más importantes –y una inmensa mayoría de argentinos- aceptan que la vigente es verdaderamente ridícula.
En estos días decisivos para la resolución del conflicto planteado en el que quizá el gobierno se movió con alguna torpeza jurídica, desde la Oficina Anticorrupción (OA) se da a conocer un dictamen contrario a la compatibilidad entre la calidad de ministro de Aranguren, y la permanencia de acciones de Shell en su patrimonio.
La mesura y el sentido de la oportunidad no parecen ser atributos que posea Laura Alonso, titular del organismo encargado de velar por la probidad de los funcionarios. La funcionaria ocupada de temas tan sensibles debería manejarse con un alto grado de discreción y recato. La exhibición, la abundancia de reportajes, los flashes, no parecen ser el mejor medio para informar de temas vinculados a la ética y que naturalmente rozan la honra de los funcionarios públicos.
Ya cuando militaba en la oposición, Alonso cobró notoriedad por la desmesura con la que solicitaba la publicación del contrato realizado entre YPF y la empresa extranjera Chevron. Luego, una vez en el poder, tomó conciencia de la inconveniencia, para los intereses del país y de la empresa YPF, de que tomara estado público el contenido del acuerdo comercial alcanzado ya que su publicación podría afectar la relación de YPF con otras empresas y con la propia Chevron. Hacer conocer el dictamen de la OA y prestarse a múltiples reportajes a horas de las cruciales audiencias públicas, no parece un acto que beneficie al gobierno.
Llama la atención que también se haya sumado al apriete a Aranguren el ex presidente Federico Pinedo. El actual senador fue más allá que la funcionaria. Dijo que si Aranguren no accedía a desprenderse de las acciones, entonces debía irse del cargo.
Uno puede preguntarse si detrás de esto no está, directamente, Mauricio Macri. Porque no puede entenderse tanta torpeza política. En la OA llegó a evaluarse la inconveniencia de que Aranguren haya sido CEO de Shell, como si esa condición no hubiese sido pública durante los 12 años que duró su gestión, previo a su designación como ministro. Ridículo.
Si Macri no está conforme con el desempeño de Aranguren, lo más razonable es que tome el toro por las astas y lo desplace. Es lo que se espera del presidente en una situación tal.
Si lo que se busca es, efectivamente, un alto grado de apariencia ética, como instrumento político de propaganda, entonces lo mejor sería también que Macri le pida la renuncia al ministro, una vez pasado el momento crítico de la audiencia y la implementación de los aumentos.
Aranguren fue uno de los empresarios que no se amilanó ante Néstor y Cristina, incluso cuando éstos utilizaban a Moyano y sus muchachos de grupos de choque. No parece, entonces, que vaya a cambiar de opinión porque Alonso y Pinedo pongan en cuestión su ética a través de los medios.