Stolbizer, preocupada por su pasado

Al modificar su propia historia, al mejor estilo estalinista, Margarita habla mucho más de sí misma que lo que intenta borrar. En búsqueda de una prosapia peronista, muy apropiada a su actual estado de ánimo, quizá le convenga avanzar un poco más y, además de borrar, escribirse una historia.



Por Gonzalo Neidal
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2016-09-07_stolbizerLa conocida definición que de la Historia hace Don Quijote ha sido tomada muy en serio por los políticos e intelectuales de nuestro país. El personaje de Cervantes la reivindica como “émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo porvenir”.
Aunque aceptemos que el conocimiento del pasado, incluso el más remoto, pudiera ser apasionante e incluso útil para ayudarnos a entender algunos aspectos del presente y el futuro, en Argentina somos especialmente propensos a aceptar que las claves más decisivas para una correcta interpretación de lo que nos ocurre hoy, están en los libros de Historia.
Al revés, Borges pensaba que el pasado es muy dócil pues puede ser cambiado conforme a las demandas y exigencias del presente. Se reía un poco de los historiadores al decir que cultivaban “el arte de adivinar el pasado”. En definitiva, el pasado se puede cambiar con sólo pararse de distinta manera frente a él.
Esta obsesión por el pasado está muy emparentada con el valor que se le otorga a lo que se denomina como “coherencia política”, que casi siempre supone la tozudez en mantener una misma visión a lo largo del tiempo, aunque los hechos hayan desmentido con toda claridad nuestras ideas y pensamientos.
Este empecinamiento es lo que se suele denominar, con exageración, como “principios” y ha de ser lo que llevó a Margarita Stolbizer a darle la orden a su community manager para que borre de su historial de Twitter todas las frases hostiles a Sergio Massa que ella escribió en los últimos años, y que no fueron pocas.
Es que Margarita ahora se hizo amiga de Massa y ha descubierto algo que hasta ahora le había pasado inadvertido. Descubrió que el dirigente peronista abriga valores e ideas que resultan muy convenientes e incluso esenciales para poner al país en la ruta del crecimiento, la equidad y el desarrollo social.
Al modificar su propia historia, al mejor estilo estalinista, Margarita habla mucho más de sí misma que lo que intenta borrar. En búsqueda de una prosapia peronista, muy apropiada a su actual estado de ánimo, quizá le convenga avanzar un poco más y, además de borrar, escribirse una historia. Claro que no le recomendamos, por ejemplo, pretender haberse lavado los pies en la fuente de la Plaza de Mayo aquel mítico 17 de Octubre porque manifiestamente no le daría la edad.
También se encontraría con problemas si intentara demostrar que su simpatía hacia Massa tiene ya algunos años. En este caso, porque su actual aliado hasta no hace mucho habitaba los cenáculos del kirchnerismo.
Retocar el pasado tiene esos problemas.
Una recomendación obvia para Stolbizer sería que aprenda a cantar la marcha peronista completa, esforzando la voz donde dice “combatiendo al capital”, estrofa que siempre debe ser acompañada con el índice y el mayor de la mano haciendo la V.



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