5º Aniversario: De Schiaretti a Schiaretti, con escala intermedia en De la Sota

Alfil nació en la recta final del primer gobierno de Juan Schiaretti, con un José Manuel de la Sota recientemente elegido por tercera vez de manera no consecutiva, para sucederlo en el mando.

asume schiarettiEl nacimiento de diario Alfil coincide prácticamente con el estreno del Panal, como nueva sede del gobierno provincial, que dejó atrás a la Casa de las Tejas, de la que sólo queda el despacho del Gobernador, la residencia, y alguna que otra dependencia, en un terreno que tiene hoy el espacio verde con imagen positiva más alta de la ciudad. Cuando el primer ejemplar del diario salió a la calle, las diferentes reparticiones provinciales se aprestaban para acomodarse en breve, en las nuevas instalaciones.
Alfil nació en la recta final del primer gobierno de Juan Schiaretti, con un José Manuel de la Sota recientemente elegido por tercera vez de manera no consecutiva, para sucederlo en el mando.
Las primeras notas estaban vinculadas a la abundante obra pública que la Provincia realizaba en la ciudad, lo que le permitió al entonces intendente Daniel Giacomino, al menos poder salir en las fotos y en los cortes de cinta, simultáneamente al desarrollo de su gestión municipal muy devaluada. Claro que varias de esas obras generaron polémica, como la nueva terminal de ómnibus que arrancó con techos permeables a las lluvias y como consecuencia de eso inundaciones que la hacían difícil de utilizar. Obras como esa sufrió duras críticas hasta que los techos de arreglaron y los desagües se acondicionaron.
Nació Alfil y allí nomás fue elegido intendente Ramón Mestre hijo como titular del Palacio 6 de Julio, y enseguida se vino el Pacto del Panal, en el flamante edificio ubicado a la vera del río Suquía, con una foto que encontraba con sonrisas amplias a Schiaretti, De la Sota y Mestre, con promesas de buena convivencia. Otros tiempos.
Luego vinieron los cuatro años del tercer mandato de De la Sota. En ese período se intensificó la mala relación no sólo del peronismo cordobés sino de toda la provincia con la Casa Rosada y con el kirchnerismo. Si se repasan archivos sólo se recuerda una foto de De la Sota en Balcarce 50 con la presidente Cristina Fernández de Kirchner. Se trató de un acto del que participaron muchos mandatarios provinciales a comienzo de 2012, cuando se convocó al cordobés para darle fondos para un edificio escolar en Corral de Bustos. Pareció una ironía. Tras el acto mendigó cinco minutos de charla informal con Cristina en un pasillo de la Casa Rosada. Obviamente que poco y nada se pudo hablar. Desde entonces el silencio.
El juicio que la Provincia le había iniciado a la Nación por los aportes para la Caja de Jubilados cordobesa, fue la bandera del reclamo y la lucha que se enarbolaba cada día más alto en el Panal.
Esos cuatro años de gobierno de De la Sota fueron descriptos por Schiaretti de manera muy gráfica: “La Provincia la dejó ordenada mi amigo y compañero José Manuel de la Sota, además el kirchnerismo nos dejó a los cordobeses todo ese tiempo con una anchoa en la boca y en pleno desierto”. Prácticamente no llegó una moneda para obra pública desde Nación para Córdoba.
La recta final del tercer mandato delasotista encontró al entonces Gobernador “distraído” con su precandidatura presidencial, su competencia en las PASO con Sergio Massa, el armado de UNA, y una nueva proyección nacional.
De la Sota ganó esas PASO en la provincia y le dio un aporte importante de votos a Massa para poder mantenerse como la tercera fuerza, detrás de la compulsa que tiempo después encontró en segunda vuelta a Mauricio Macri y a Daniel Scioli. Eso fueron los cimientos de la UNA de estos días que se perfila como la posible competidora del PRO hacia el futuro.
Pero no todo fue política. En estos cinco años de diarios se vivió una de las jornadas más negra de las tres décadas de democracia: la noche del 3 de diciembre de 2013, cuando la policía se amotinó y la provincia quedó desamparada, especialmente en la ciudad de Córdoba y sus alrededores. Justo la movida ocurrió con De la Sota en el exterior, motivo por el cual canceló su agenda y regresó inmediatamente para reordenar ese preocupante desorden que dejó saqueos, destrozos y mucho miedo.
El año 2015 comenzó con tres precandidatos a gobernador por el peronismo para suceder a De la Sota. El número puesto era Juan Schiaretti, que dos años antes había sido elegido diputado nacional y con esa elección mantuvo vigente su nombre en la ciudadanía. Los otros posibles postulantes eran el entonces ministro de Desarrollo Social, Daniel Passerini, y el de Industria, Martín Llaryora.
En febrero de ese año, en una cálida noche de San Francisco, durante la realización de la fiesta del Humor y la Buena Mesa, Schiaretti y Llaryora sellaron públicamente la fórmula a gobernador y vice en una rueda de prensa. A eso continuaron 61 mil kilómetros que transitó el actual gobernador por los diferentes pueblos y ciudades de la provincia, esfuerzo que lo llevó por segunda vez a ocupar el amplio y luminoso despacho de la Casa Espejada.
A pocos días de cumplir nueve meses de la actual gestión, el segundo gobierno de Schiaretti puso en marcha un intenso programa de política social, obra pública especialmente en la ciudad, y firmó un pacto federal con municipios que se muestra activo en cuanto a gestión conjunta, aunque con algunos chisporroteos especialmente de parte de los jefes comunales de Cambiemos, por la distribución de fondos coparticipables.
Alfil y sus cinco años de vida. De la primera gestión de Schiaretti a la segunda, con escala intermedia del tercer mandato de De la Sota.