La cintura de Macri

Los políticos tradicionales valoran mucho lo que suelen llamar “cintura política”, una suerte de arte de la flexibilidad mezclada con picardía. Se puede definir como la aptitud de negociar, de evitar conflictos, de toma y daca. A menudo, tener “cintura política” supone resignar objetivos, retroceder y abdicar de programas y realizaciones.

Por Gonzalo Neidal
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macriLos políticos tradicionales valoran mucho lo que suelen llamar “cintura política”, una suerte de arte de la flexibilidad mezclada con picardía. Se puede definir como la aptitud de negociar, de evitar conflictos, de toma y daca. A menudo, tener “cintura política” supone resignar objetivos, retroceder y abdicar de programas y realizaciones.
Los que ponderan la “cintura política” generalmente se hacen los distraídos acerca de la existencia de límites materiales para la implementación de políticas. Con gesto canchero, privilegian lo que denominan “la política” por encima de lo que llaman “lo técnico”. A quienes advierten sobre los peligros de tomar una senda riesgosa, los señalan como “tecnócratas”. En realidad, el verdadero arte de la política consistiría, en todo caso, en la negociación pacificadora pero con ínfima infracción a los aspectos técnicos, cuya violación siempre termina pagándose si no en forma inmediata, al cabo de algunos años.
A Macri siempre se le ha cuestionado una presunta falta de ese atributo tan valorado. Se suele señalar su condición de ingeniero como un factor determinante o bien fuertemente condicionante de la rigidez que se atribuye. Sin embargo, próximo a cumplir 9 meses de gobierno, el presidente parece estar desmintiendo a sus críticos. Cada día muestra una nueva idea en la que, a veces, logra incorporar a otras fuerzas políticas, normalmente críticas a su gestión.
Hace un par de días lanzó un ambicioso programa de lucha contra el narcotráfico. Lo hizo rodeado de representantes del poder legislativo y el judicial y también con la presencia destacada de prominentes miembros de la oposición, como Sergio Massa, una decena de gobernadores e intendentes.
Teniendo en cuenta que se trata de un presidente que no tienen mayoría propia en ninguna de las dos cámaras legislativas y que carga con una crisis económica complicada, el modo en que se mueve Macri difícilmente pueda ser impugnado como carente de “cintura política”. Más bien al contrario, va mostrando una gran aptitud para moverse en un terreno resbaladizo, con la economía en recesión y demandas desde muchos sectores.
Sin mayoría en las cámaras ha logrado completar la Corte Suprema, aprobar una moratoria y blanqueo y ahora lanzar un plan de lucha integral contra el narcotráfico.
El mes que ahora empieza, será crucial. Habrá de presentarse el presupuesto nacional. Se discutirá sobre el dinero y su distribución. Además, todos los que mantuvieron silencio durante largos años, ahora han advertido que no corresponde que el poder ejecutivo cuente con poderes extraordinarios, que permiten manejar casi sin límites las partidas presupuestarias y que son propios de un tiempo de emergencia. Los Kirchner los mantuvieron hasta el final, pese a que, por otro lado, pregonaban que la economía atravesaba un período brillante.
Se viene un nuevo gran desafío que pondrá a prueba, en un grado de exigencia mayor, la cintura del presidente.