No culpes a la lluvia

Cristina se va quedando con los más representativos de su espacio: Amado Boudou, Hebe de Bonafini, Alberto Esteche, Julio De Vido, Guillermo Moreno, Luis D’Elía, Aníbal Fernández…

Por Gonzalo Neidal
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buenos-aires-con-una-mas_483359Quizá fue un error de cálculo.
Quizá fue una nueva conspiración internacional que esta vez incluyó a Santa Rosa, que esta vez sí confirmó su presencia con la siempre anunciada tormenta.
Quizá no estuvo acertado el lema de la convocatoria: probablemente no debió mentarse la palabra “trabajo”.
O bien, quizá fue que la marcha por la resistencia organizada por el kirchnerismo bajo la consigna de Cristina Conducción, solamente ha arrojado a la cara de los organizadores su verdadera dimensión y capacidad de movilización en este momento político.
En cualquier caso, fue un pobre espectáculo. Una imagen que contrastaba fuertemente con, por ejemplo, el acto de despedida a Cristina en las vísperas de la asunción del nuevo presidente.
¿Qué pasó? ¿Por qué fue tan poca gente a la convocatoria realizada por el cristinismo?
Hay varias explicaciones, que abarcan distintos aspectos.
Uno, logístico: siempre es más fácil hacer actos desde el poder. Uno cuenta con colectivos, viáticos, viandas. Una capacidad de seducción que puede ser irresistible. Todo ello con dinero público, se entiende. En cambio, desde la oposición, las cosas cambian. Aunque el kirchnerismo haya podido quedarse con “efectividades conducentes” para afrontar el ancho y árido territorio llamado llano, ha elegido ahorrarlos por esta vez.
Por de pronto, muchos de quienes acompañaron a Cristina cuando ocupaba la Casa Rosada, ya no están. La han abandonado. Algunos en silencio. Otros, con críticas.
Y en una suerte de curioso darwinismo, Cristina se va quedando con los más representativos de su espacio: Amado Boudou, Hebe de Bonafini, Alberto Esteche, Julio De Vido, Guillermo Moreno, Luis D’Elía, Aníbal Fernández… Sobreviven los más capaces, dice la Teoría de la Evolución. Y en realidad, lo son. Son los más aptos en el sentido de que nadie podría representar mejor al cristinismo que los dirigentes que continúan al lado de Cristina. Son kirchneristasde pura cepa. Paladar negro.
Ayer estaban todos escuchando a Máximo, que hablaba como si fuera un líder latinoamericano. Se atrevió incluso a convocar al resto del peronismo para que retorne al redil cristinista.
Da la sensación de que no están percibiendo el rechazo generalizado que concitan. No lo registran. Tampoco lo hace la prensa militante que ni siquiera se atreve a aludir y mucho menos a analizar el raquitismo de la concentración convocada para que Cristina sea reconocida como la conducción del Partido Justicialista. No pareciera que la ex presidenta esté logrando ese objetivo.
¿Dónde fue a parar todo el poder que tuvo hasta el 10 de diciembre?
¿Por qué tanta mengua en tan poco tiempo?
Quizá convenga, nomás, culpar a la lluvia.