UTA busca encuadre para un paro general

El secretario general del gremio de los choferes, Ricardo Salerno, denunció un “estado de abandono” en las empresas. Después de la intervención de hecho de la UTA Nacional, el sindicalista busca “pruebas” para recurrir a la acción directa y calmar a la tropa.

ilustra-salerno-cienificoLa primera piedra la tiraron los delegados de Autobuses Santa Fe con una asamblea en punta de línea; pero la conducción gremial no escondió la mano. El secretario general de la UTA Córdoba avaló el reclamo de los choferes y denunció un estado de abandono general en el sistema de transporte.
Hace tiempo que la cúpula gremial no apoyaba de manera enfática la protesta por parte de sus afiliados. Todavía sigue vivo el intento de “golpe” a la institución gremial que intentaron llevar adelantes choferes, representantes de base y miembros de la misma junta directiva para jaquear el mandato del ex mecánico de Coniferal.
Pese a la evidente jugada, Salerno se mantuvo calmo y hizo ejercicios de paciencia. No apoyó el paro general injustificado –como hubiese ocurrido en la gestión de su antecesor, Alfredo “Cuchillo” Peñaloza, que avalaba medidas de los más disparatas para evitar la traición por la espalda de sus representados- y esperó que la UTA Nacional tomara cartas en el asunto.
Comprobado el respaldo a Salerno y desactivada la huelga, siguieron días de saneamiento interno con el arbitraje de Roberto Fernández, el mandamás de los choferes de todo el país. Naturalmente, el ruido interno no se calmó. Las críticas por el bajo perfil combativo de Salerno constituían una amenaza latente.
Para el sindicalista esta situación no es novedad pero sospecha que llegó el momento de mostrarse en los ámbitos donde un referente gremial se siente más cómodo: la acción directa.
Decíamos, la asamblea de Autobuses Santa Fe no puede tomarse como un episodio único, mucho menos el acompañamiento explícito de UTA Córdoba. Sucede que está en mente de Salerno liderar un reclamo ampliado por lo que él define como un “estado de abandono” en el sistema.
Salerno aseguró que faltan 200 unidades para cubrir los servicios y alerta sobre un desmejoramiento del sistema. “Los empresarios atentan contras las mejoras que hizo Ramón Mestre”, considero.
Hace suyos los reclamos de delegados por la cantidad de coches fuera de servicio. Recuerda que el responsable del Palacio 6 de Julio había anunciado la incorporación de nuevos colectivos y aún no ocurrió. “Hace un año que no se incorporan nuevos coches”, recordó el sindicalista.
La preocupación de Salerno por las inversiones y las asambleas en Autobuses Santa Fe anticipan la próxima jugada. El gremialista busca el encuadre para lanza un paro general, esto es, realiza un inventario de fallas para justificar la acción directa a la UTA nacional y liberar tensiones internas.
Cabe recordar que Salerno prometió ajustarse a la ley. “El sindicato se ajustará a la Constitución Nacional, a nuestro estatuto y al convenio colectivo de trabajo. Voy a actuar dentro del marco legal para defender los derechos de los trabajadores. Dentro de la ley, todo; fuera de ella, nada”, había dicho Salerno horas después del fallido “golpe”, dejando el claro cuál sería el estilo de la conducción en adelante.
Un shock de inversiones por parte de las concesionarias no se encuentra en el horizonte. Las compañías que explotan el servicio esperan una reactualización tarifaria. Pese a los subsidios municipales y nacionales, sus directivos continúan afirmando que los números no cierran.
A mediados de junio, el Intendente direccionó los subsidios que recibían los pasajeros a los empresarios. El 10 por ciento de bonificación con cada carga de la Red Bus representó un aporte por 160 millones de pesos que comenzó a recibir la Fetap. Lo cierto es que, para ellos, no sería suficiente.
En principio, Mestre tocaría la tarifa en noviembre. Las prestadoras buscarán acelerar los tiempos, teniendo en cuenta que en octubre aumentarán los combustibles, tal como anunció el gobierno de la Nación.