Juegos de espías

Mientras usted lee esta nota en un bar, su vecino de la mesa de al lado, aunque parezca inofensivo y se haga el distraído, puede estar filmándolo o grabando las conversaciones que usted realiza por su celular. La moza que, sonriente, le acaba de dejar sobre la mesa un cortado en jarrito, quizá también haya incluido un micrófono en el platito. Sí, abajo. Fíjese bien.

Por Gonzalo Neidal
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007 espíasCon el fin de la Guerra Fría, hay que reconocerlo, las películas de James Bond han perdido encanto. Para enemigos de Occidente, no había como los rusos. Y las espías rusas. Las bombas de los árabes constituyen un método demasiado rústico y carente de sutilezas como para convocar a las musas de los guionistas de Hollywood.
Ahora, las intrigas palaciegas, los microfilms, las lapiceras que explotan y otros portentos de la tecnología que Mister Q proporcionaba al agente británico, ya no asombran a nadie. La tecnología está al alcance de cualquier mano y los audios, vídeos y publicaciones de información ultra secreta son pan de todos los días.
Es una semana hemos tenido tres ejemplos de alto vuelo. El domingo, fue Jorge Lanata que el domingo hizo conocer operaciones, giros, transacciones, depósitos y transferencias bancarias sofisticadas que pudieron recuperarse de un disco duro del que se intentó borrarlos.
Un par de días antes se había conocido un audio que involucra a Juan José Gómez Centurión quien hasta ese momento se desempeñaba como Director de la Aduana. Muchos se preguntan sin el presidente no se apresuró al separarlo de su cargo ya que los audios son confusos y no lo involucran de un modo contundente. Aparentemente existirían otros registros incluyendo vídeos que aún no han trascendido, que son conocidos por Macri y que serían definitivos respecto dela culpabilidad y el destino de Gómez Centurión.
Ayer se conoció un audio atribuido al fiscal Guillermo Marijuan en el que el funcionario judicial se expresa sobre la situación procesal de la ex presidenta diciendo que está al borde de la detención y proporcionando otras informaciones aún no comunicadas oficialmente desde el tribunal.
Todos estos episodios nos deben hacer reflexionar sobre la fragilidad que atraviesan las comunicaciones en general, las telefónicas en particular y otros actos que hasta no hace mucho se creían privadísimos.
Mientras usted lee esta nota en un bar, su vecino de la mesa de al lado, aunque parezca inofensivo y se haga el distraído, puede estar filmándolo o grabando las conversaciones que usted realiza por su celular. La moza que, sonriente, le acaba de dejar sobre la mesa un cortado en jarrito, quizá también haya incluido un micrófono en el platito. Sí, abajo. Fíjese bien.
¿Habrá que volver a la carta de papel en búsqueda de seguridad? Ese escenario ya lo pensó Carlos Fuentes en su novela La silla del águila aunque por motivos distintos.
Como fuere, la política se va transformando en un juego de espías. En este momento alguien está grabando a alguien. No nos pongamos ansiosos, mañana alguien subirá el audio o el vídeo a Twitter o a Facebook. O nos lo hará llegar por Whatsapp.



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