Instituto y sus ex presidentes “inadmisibles”

La Justicia resolvió en la sentencia del Conjunto Preventivo denegar créditos millonarios de los ex dirigentes Diego Bobatto y Juan Carlos Barrera por más de 10 millones de pesos. El pasivo alcanza casi los 40 millones de pesos, a pagar en 12 años. Golazo.

Diego Bobatto y Juan Carlos Barrera
Diego Bobatto y Juan Carlos Barrera

Es harto sabido a esta altura, que a la hora de definir los proyectos y las misiones que tienen que ver con Instituto Atlético Central Córdoba se mide con la misma importancia el aspecto deportivo como el económico. Apremiado con las centésimas de los promedios del descenso en la B Nacional y con una deuda que oscilaba los 50 millones de pesos, la noticia que más alivio trajo fue al conocerse el saldo final de la auditoría del Concurso Preventivo. Lo más satisfactorio para la dirigencia que hoy preside Gastón Defagot fueron algunos créditos millonarios que la Justicia dictaminó como “inadmisibles” y que tienen que ver, precisamente con ex dirigentes y sus siderales reclamos. Fue tomado como una doble victoria. O un ascenso, pasión y sentimiento que no se grita-festeja por Alta Córdoba desde hace 12 años.

Bobatto y Barrera, a reclamar
De aquella intimidante deuda de casi 60 “palos”, resulta que un 20 por ciento correspondían a ex presidentes que prestaron dineros en tiempos lejanos a las bonanzas en función de tapar algunos baches en los ejercicios económicos, y que después reclamaron con total impunidad. Historia de nunca acabar: en los clubes de Córdoba, los principales acreedores son sus propios conductores.
La cuestión es que “La Gloria”, sumando los créditos a favor de sus ex presidentes Juan Carlos Barrera y Diego Bobatto, les debía más de 12 millones de pesos. A Bobatto reclamaba un monto de 2.761.315 pesos y a la empresa Bacar SA, de la familia Barrera, la cifra en rojo alcanzaba los 8.197.821,61 pesos. Es decir, en total 10.959.136, 21 pesos solo en dos acreedores y vaya casualidad, ex presidentes. Bobatto estuvo al frente de la institución en dos períodos (2000-2008) al igual que Barrera (2008-2013), aunque este último hoy cuenta con arresto domiciliario por una causa penal de Asociación Ilícita. Ambos fueron polémicos y criticados por sus manejos personalistas y a veces, autoritarios.
¿Qué dispuso la jueza del Tribunal donde se tramita el concurso preventivo de Instituto, Julieta Gamboa? Calificó de “inadmisibles” esos créditos, al presentar la sentencia de verificación. Más allá de que las partes involucradas pueden apelar, el criterio impartido por la Justicia no les daría muchas posibilidades de revertir el fallo. También figura por ejemplo otro “auto préstamo” de un ex dirigente, por más de 500 mil pesos, de parte del fideicomiso AZ (de Miguel Ale). Tampoco se le hizo lugar. A modo de consuelo, a Bobatto le fueron reconocidos 516.429 pesos, siendo el quinto mayor acreedor de la institución detrás de los organismos impositivos. Poco y nada.
Por lo pronto, no hubo más novedades de reacciones o respuestas por parte de Bobatto ni de Barrera. Está claro que legalmente tienen el derecho y las herramientas jurídicas para reclamar, no obstante, por Alta Córdoba celebran con emoción el hecho de que el pasivo se vea reducido considerablemente. Y que encima no le sean admitidos a dos ex presidentes, que bien pudieron ser antagonistas a esta gestión, se tomó como un golazo casi de ascenso, casi tan festejado como el del “Tano” Riggio a Almagro en el 2004, con el pasaporte a Primera División en un Estadio Córdoba albirrojo.

¿Cruzados de brazos?
¿Cómo seguirá la historia? Es difícil imaginar a Bobatto cruzado de brazos ante este fallo. Habilidoso en los escritorios y con experiencia en los pasillos de Tribunales, el abogado supo afrontar y discutir todos sus movimientos de acuerdo a la ley, con resultados positivos. Acercó las empresas “Servifin” y “Fútbol y negocios” a fines de los ’90 y a inicios de siglo, con la consigna una inversión en el club, tanto en la cantera de juveniles como en el plantel superior, y al final se conoció que también era socio propietario de esas entidades. De los dos lados del escritorio. Y cada vez que algún dirigente o jugador osó criticarlo o denunciarlo públicamente, no tardaron en llegar las intimaciones solicitando ratificación o rectificación de sus hechos. Como le pasó el año pasado al ahora arquero de Talleres, Mauricio Caranta, cuando en una entrevista acusó o mejor dicho, denunció a Bobatto de haberle “robado” o instarlo a que ceda su porcentaje del 15 por ciento del monto de su transferencia al Santos Laguna mexicano. Al otro día, sin respiro, aparecieron los mensajes y los llamados del ex presidente albirrojo, con amenazas y actuaciones legales por la figura de “calumnias e injurias” en perjuicio de Caranta. Ojito con lo que decís…
¿Y Barrera? Hoy luce más preocupado por su situación penal que abocado a reclamar esa supuesta deuda millonaria que tienen en Instituto con él. De todas formas, el contador tampoco aceptaría la sentencia. No obstante, su situación procesal y su libertad condicional son prioridades. Hace tiempo que ninguno de sus ex pares de comisión tienen vínculos con la familia barrera, según aducen.

12 años en cuotas
La mejor decisión de la dirigencia de Instituto y de la Asamblea extraordinaria, a nivel institucional, fue adherirse al concurso preventivo. Es que de acuerdo a los números de la Justicia, si la institución de apega al descuento legal del 40 por ciento que contempla la “ley de salvataje de entidades deportivas” con las deudas quirografarias, el pasivo final rondaría será de 38.561.007,23 de pesos, pagadero en 12 años. Es decir, afinando el lápiz, 44 cuotas de 800 mil pesos aproximadamente para superar el proceso de saneamiento. El panorama no es tan sombrío si se tiene en cuenta que por momentos se especuló con más de 60 millones de pesos.
Dicho sea de paso, nunca se clarificó la postura que tomó el anterior presidente Ricardo Morellato, quien desoyó la voluntad de la Asamblea en 2014, para no ir al Concurso preventivo. Se habló extraoficialmente de alguna presión de AFA (uno de los máximos acreedores del club con 23 millones de pesos) en virtud de que esa deuda nunca sería regularizada. Tiempos de “Grondonismo” y de Luis Segura, donde prevalecía la rendición de pleitesía a los padrinos, a cambio de crédito ilimitado y entradas para ir al Mundial y a la Selección Argentina por todo el continente.
Y pensar que fue el propio juez Saúl Silvestre (saneó los pasivos y las situaciones de quebranto de Belgrano y Talleres) quien sugirió la quiebra de Instituto en algunos reportajes mediáticos. Al final, Defagot y compañía no tendrán ya la amenaza constante ni la espada de Damocles sobre sus cabezas. Es cuestión de reordenar las finanzas. Y para ello las primeras noticias no son malas: fue vendido el enganche Mateo García a Las Palmas de España, en una operación que le dejó a las arcas del club la suma de 4.500.000 pesos limpios de impuestos. Y mientras se debate el litigio por Julián Illanes (separado del primer equipo por acto de rebeldía y no firmar contrato para negociar con Inter de Italia), se podría embolsar un millón de euros más si se llega a buen puerto. Oxígeno suficiente como para afrontar el primer tramo del concurso, aunque recién este deberá empezar a abonarse en dos años. “La Gloria” dio el primer paso para ganar el campeonato económico, ahora, es en el aspecto deportivo donde debe recuperar los pergaminos de su historia y volver a ser protagonista.



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