Marcos Peña, el blanco preferido de Unión por Córdoba

Referentes del oficialismo provincial cuestionaron al jefe de gabinete en su paso por Córdoba. Refutaron sus afirmaciones sobre la distribución de fondos hacia los intendentes y exigieron la celeridad en la devolución de los fondos destinados a paliar el déficit de la Caja de Jubilaciones.

Por Marcos Duarte

ilustra-massei-y-rodriguez-tirando-al-blancoMarcos Peña parece haberse convertido en el blanco preferido de los dirigentes de Unión por Córdoba. No es casualidad que, desde que José Manuel de la Sota lo responsabilizó por la supuesta intromisión del gobierno nacional en las elecciones municipales de Río Cuarto, las principales espadas del peronismo provincial se sientan liberados para confrontarlo abiertamente.
Esta vez, el cruce se produjo a partir de las declaraciones de Peña apoyando el reclamo que los intendentes de la alianza Cambiemos habían formulado en los últimos días. “La Provincia debería aplicar el mismo federalismo que practica la Nación con Córdoba y con el resto de las provincias” dijo durante su visita a Córdoba en relación a los más de 1.600 millones de pesos que los jefes comunales consideran “no coparticipados” por el ejecutivo provincial.
El conflicto entre el gobierno provincial y la versión local de Cambiemos estaba planteada antes de la llegada del jefe de gabinete. De hecho, el propio gobernador Juan Schiaretti buscó moderar las críticas antes del arribo de Peña distribuyendo móviles policiales en localidades del interior en el marco de un programa acordado en la mesa Provincia-Municipios. En ese momento, los operadores del ejecutivo provincial confiaban en que la visita serviría para aplacar a los intendentes levantiscos.
Contrariamente a las previsiones, Marcos Peña se encolumnó detrás la posición que impulsa la flamante mesa provincial de Cambiemos. Las declaraciones causaron sorpresa y un malestar indisimulable en la trinchera de Unión por Córdoba. En el Panal consideran que las afirmaciones del ministro macrista resultan destempladas considerando la colaboración de Juan Schiaretti con el gobierno nacional en los temas centrales.
Carlos Gutierrez, presidente del bloque de legisladores provinciales de Unión por Córdoba fue el encargado de cruzar al jefe de gabinete. Sostuvo que el gobierno provincial no adeuda a los intendentes y que el reclamo esconde una intencionalidad política. En el relato del peronismo provincial, los fondos correspondientes al fallo judicial que devolvió el 15% de los fondos retenidos por la Nación deben ir a cubrir el déficit de la Caja de Jubilaciones.
Además, instó al ejecutivo nacional a acelerar el envío de dichas partidas. “Peña parece desconocer el contenido de este fallo y el hecho de que la auditoría del Anses ya pasó por la Caja, por lo que estamos esperando que el Gobierno nacional nos envíe a Córdoba los recursos de la Caja que no son del Gobierno sino de todos los cordobeses”, indicó.
“Antes de venir a darnos concejos sería bueno que el ministro Peña ayude a apurar el envío de esos recursos porque de esta manera, más rápidamente vamos a poder coparticiparlos”, sostuvo el legislador. De esta manera blanqueó la estrategia del gobierno provincial en el sentido de condicionar la distribución de fondos a la integración efectiva del dinero comprometido por el gobierno nacional a la administración provincial.
Más allá del tema puntual, la polémica exhibe un dato de la relación entre el gobierno de Cambiemos y el justicialismo cordobés. La estrategia bifronte de Unión por Córdoba, que consiste en potenciar la colaboración institucional del gobernador Schiaretti con Mauricio Macri mientras José Manuel de la Sota agudiza las críticas con miras a las elecciones del 2017, requiere, al mismo tiempo, de una diferenciación al interior del equipo del gobierno nacional.
Marcos Peña, referente del “ala pura” del macrismo, es la víctima predilecta de las críticas del peronismo cordobés. De la Sota llegó a sugerir que el ministro era “inexperto” y que no estaba a la altura del cargo que ocupa.
Por otro lado, las cabezas del “ala política” del PRO como Rogelio Frigerio y Emilio Monzó son quirúrgicamente excluidos de los dardos de Unión por Córdoba. El ministro del interior es el interlocutor de confianza del ejecutivo provincial y el presidente de la cámara baja goza del respeto del justicialismo local.
El propio gobernador de Córdoba suele referirse a Frigerio como “el compañero ministro”, recordando su origen justicialista; mientras que, en varias oportunidades, los dirigentes del oficialismo provincial han caracterizado a Peña como “antiperonista.
A medida que se acercan las elecciones del 2017, estas tensiones tienden a acrecentarse. Hasta el momento, las dos caras del justicialismo local han cumplido prolijamente con sus respectivos roles. En el futuro no será tan fácil.