Ingresos Brutos este año subió en 11 provincias

Córdoba aparece entre los distritos en que el tributo tiene más peso. Es un impuesto altamente distorsivo que tiene efecto cascada sobre toda la cadena.

ingresos-brutosA las puertas de la discusión de una reforma fiscal global y con la Nación dispuesta a analizar la propuesta cordobesa de un IVA provincial, en lo que va del año, once provincias aumentaron la presión tributaria a la actividad económica vía retoques en el Impuesto a los Ingresos Brutos, con especial énfasis en los grandes contribuyentes a partir de aumentos de alícuotas, nuevos tramos de facturación con mayores alícuotas, creación de sobretasas, eliminación de descuentos, y aumentos indirectos o implícitos. Por otro lado, redujeron o mantuvieron el esquema impositivo para los contribuyentes más pequeños.
Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), las mismas provincias que aplicaron subas sobre grandes contribuyentes, también aplicaron cambios tendientes a atenuar o reducir la presión tributaria, particularmente a las pequeñas empresas mediante la eliminación de adicionales o la actualización de topes de facturación para alícuota reducida o para la exención, a tasas superiores a la inflación, lo cual va en línea con evitar un incremento de presión tributaria implícito generado por la suba de precios, (que generaría pagar una alícuota más elevada en el caso de provincias con estructura de alícuotas progresivas
El estudio marca que seis provincias subieron alícuotas (o aplicaron sobretasas) sobre las industrias grandes, con incrementos de entre 0,2 punto de alícuota hasta superar un punto: Tucumán, Catamarca, Córdoba, Santa Fe, Río Negro y Neuquén.
Con estas subas al sector, Tucumán se ubica como el distrito más caro en cuanto a carga tributaria sobre la industria local (grande), y Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe omo las que mayor alícuota aplican sobre las industrias de extraña jurisdicción.
En tanto, para la industria local pequeña no se registraron incrementos en el impuesto durante 2016, siendo en este caso Tucumán y Misiones las provincias de mayor presión tributaria del país.
En paralelo, en el caso del comercio grande, también Tucumán, Catamarca, Córdoba, Santa Fe, Río Negro y Neuquén aplicaron incrementos de alícuotas, quedando en el ranking posicionada Córdoba como la de mayor presión tributaria del país sobre este sector, seguida por Buenos Aires y CABA.
Por el contrario, en el caso del comercio pequeño, Córdoba y Santa Fe aplicaron reducciones de la presión tributaria de 0,14 y 0,55 puntos de la alícuota, respectivamente.
Producto de las significativas subas en la presión de Ingresos Brutos durante la última década, destaca el IARAF, ese tributo se convirtió en una tajada central de la recaudación de tributos provinciales.
En el reporte indica que por las subas en la última década, si se considera el precio de los alimentos, por ejemplo, el IIBB llega a representar cerca del ocho por ciento, ocupando el tercer lugar en participación, luego del IVA y los Aportes y Contribuciones Patronales, y por encima de otros impuestos nacionales como el Impuesto a las Ganancias o el Impuesto al Cheque.
Según el informe “Doing Business” para el 2016 del Banco Mundial, que mide básicamente la facilidad para hacer negocios en los países, el rubro de “facilidad para pagar impuestos” es uno en los que la Argentina peor posicionada se encuentra en comparación con otros países del mundo (puesto 170 de un total de 189).
De un análisis más detallado de este ítem, surge que el Impuesto a los Ingresos Brutos es el tributo que mayor incidencia tiene en el indicador, que calcula el peso de los impuestos en las ganancias empresarias.
Por el lado de las arcas fiscales, el Impuesto a los Ingresos Brutos subió sustancialmente su participación en la recaudación propia de los gobiernos provinciales. Mientras que en el 2001, de cada $100 que recaudaban las provincias $57 provenía del IIBB, en el año 2004 el IIBB explicó $77 de $100 recaudados. De esta manera, la estructura tributaria de los gobiernos provinciales se volvió “cada vez más pro cíclica y regresiva”.
“No se debe olvidar que el IIBB constituye un impuesto sumamente distorsivo para la economía, con múltiples efectos negativos, entre los que se pueden destacar: el de ser acumulativo a lo largo del ciclo productivo; alterar los precios relativos de los bienes; tener efectos negativos sobre la inversión, sesgo pro- importador y anti exportador; ser prácticamente invisible para los consumidores, entre otras cuestiones”, agrega.