Los cables cruzados

Hace pocos días, en el cierre del coloquio de la Unión Industrial de Córdoba (UIC), el gobernador de Córdoba Juan Schiaretti y el ministro de Industria de la Nación Francisco Cabrera, expusieron sus puntos de vista sobre algunos aspectos de la política industrial.



Por Gonzalo Neidal
gonzalo.neidal@gmail.com

El gobernador de Córdoba Juan Schiaretti y el ministro de Industria de la Nación Francisco Cabrera.
El gobernador de Córdoba Juan Schiaretti y el ministro de Industria de la Nación Francisco Cabrera.

Hace pocos días, en el cierre del coloquio de la Unión Industrial de Córdoba (UIC), el gobernador de Córdoba Juan Schiaretti y el ministro de Industria de la Nación Francisco Cabrera, expusieron sus puntos de vista sobre algunos aspectos de la política industrial.

Schiaretti fue muy severo con los industriales. Les reprochó que no aportaran sus productos a precios internacionales sino mucho más caros. Hace un par de meses ya había discutido con Techint por la provisión de tubos sin costura para los gasoductos que debe tender la provincia. Esta vez fue muy enfático y preciso. Dijo: “El debate en la industria es si protegemos a los productores de insumos básicos o protegemos a la industria manufacturera. Porque estamos cansados de pagar por las nubes el precio del acero, de la celulosa, del aluminio y también de los que son los insumos siderúrgicos”. Y más adelante, afirmó: “Mientras Argentina no tome medidas para que no manden y no se confundan política industrial con los intereses de los productores de insumos industriales no vamos a tener mano de obra y los industriales cordobeses van a sufriendo los precios monopólicos que estos señores aplican”.

Para el gobernador, lo que suele llamarse “política industrial” no es más que la racionalización de los intereses de un sector de la industria local: los que producen insumos básicos tales como el acero, la celulosa, el aluminio, cuyos precios están entre un 20 y un 30% por encima de los precios internacionales. De la crítica del gobernador, se deduce una propuesta de importar esos insumos hasta tanto los precios locales no se alineen con los del mercado mundial.

La posición del gobernador se aparta del pensamiento tradicional del peronismo, siempre propenso a la búsqueda de la protección de la industria nacional sin reparar en las consecuencias que la promoción indiscriminada conlleva incluso para el propio sector industrial: altos precios de los insumos, retraso tecnológico, merma de la calidad, falta de competitividad de las industrias que utilizan esos insumos, precios finales elevados para el consumidor argentino.

Pero los distraídos que analizan la realidad política y económica argentina con un cristal ideológico esquemático, tendrían aún otra sorpresa en el Coloquio de la UIC. Cuando le tocó el turno, el ministro Cabrera, integrante de un gobierno al que se caracteriza como neoliberal y librecambista, tuvo que poner paños fríos y trató de tranquilizar a los industriales asegurándoles que el gobierno no se propone abrir la importación de insumos industriales básicos. En suma: un peronista que cuestiona la protección a los industriales y un “liberal” que la asegura y sostiene.

En este punto, Schiaretti parece caminar un paso adelante que Macri. Claro que el gobernador no tiene responsabilidades nacionales. La defensa de la industria local, de las fábricas instaladas en Córdoba, reclama insumos a precios internacionales. De ese modo los automotores y la maquinaria agrícola podrán producirse a menor precio y mejorar su competitividad internacional.

Los industriales cuestionados, por su parte, reclaman energía a menor costo y menor carga tributaria. Tampoco les falta razón. Por desequilibrios como estos es que hace 40 años, un grupo de industriales de Córdoba creó la Fundación Mediterránea, que tomó el poder de la economía argentina hace un cuarto de siglo, impulsando transformaciones que marcaron una época.

Y Schiaretti estuvo ahí. O sea, sabe de qué habla.



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