Lo más moderno que podía haber

Ayer, la cadena MTV celebró sus 35 años, un aniversario que pone en evidencia que su juventud ya ha quedado atrás, aunque el tono incorrectamente juvenil con el que plantea su estética sigue siendo una de las pocas cosas que le quedó de lo que fueron sus características originales.

Por J.C. Maraddón
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ilustra-35-años-mtvSe dice que el de “Bohemian Rhapsody”, de 1975, fue uno de los primeros videoclips de los que se tenga memoria. Y se afirma eso, no porque antes no haya habido productos audiovisuales protagonizados por bandas de rock, sino porque allí el grupo británico Queen ofrecía una pieza artística en la que lo musical era un elemento más que, complementado con la imagen, daba lugar a un nuevo formato expresivo. De allí en más, se empezaría a abandonar el uso del video como mero reflejo fílmico de una propuesta musical, para pasar a una instancia diferente que merecía un estatus propio.
Por esa evolución que se volvió imposible de detener, no llamó la atención que seis años después del hallazgo de Queen se lanzara un canal de televisión destinado únicamente a exhibir videos musicales. A esa altura, la producción de clips ya era lo suficientemente abundante como para abastecer a esa naciente MTV que, apenas pasados unos años, iba a cambiar por completo los modales de la industria discográfica. Porque, si bien el rock nunca había dejado de reivindicar lo visual como parte medular de su propuesta, el surgimiento de esta señal condicionó de allí en más la manera de presentar a un intérprete en público.
La cultura pop de los años ochenta estuvo marcada por esta criatura que encontró en MTV un hogar donde crecer y desarrollarse. Mientras en Estados Unidos ese canal expandía su influencia en todas las direcciones, en el resto del mundo prosperaron programas que repetían esa fórmula con diversas variaciones. En Argentina, con el retorno de la democracia, hicieron su aparición ciclos como “Música Total” o “Videoscopio”, que fueron los encargados de difundir ese formato audiovisual por estas latitudes, desde las superproducciones de Duran Duran o Michael Jackson, hasta los ensayos (no exentos de errores) de Soda Stéreo y Virus.
A diez años de su debut, MTV inició una renovada etapa en su evolución, que volvió a dejar una impronta indeleble en el negocio del espectáculo a través de la idea de los famosos “unplugged”, esas sesiones acústicas (desenchufadas) que muchas de las principales figuras de la canción grabaron para la cadena estadounidense. Casi al mismo tiempo, se abrieron sucursales de MTV en otros continentes (incluida la de América Latina), con programación propia, y se pusieron al aire contenidos no estrictamente musicales, como por ejemplo tiras de dibujos animados, que implicaron una renovación importante en sus contenidos.
En el nuevo siglo, a MTV le tocaría enfrentarse con el que a la postre se convirtió en su peor enemigo: Youtube. Progresivamente, la red social fue ocupándose de la tarea de difusión de videoclips que antes le correspondía al canal pionero. Al constatar que empezaba a ser marginada de la función que había desempeñado de manera encomiable durante dos décadas, la señal empezó a mimetizarse con lo que eran las tendencias imperantes en la televisión de esos (y estos) años y abrió su pantalla a los reality shows y los concursos, que terminaron restándole protagonismo a la música.
Si algo le quedó a MTV de sus características originales, eso fue el tono incorrectamente juvenil con el que plantea su estética. Sin embargo, ayer la cadena celebró sus 35 años, un aniversario que pone en evidencia que su juventud ya ha quedado atrás. ¿Ven los chicos y las chicas de hoy MTV? ¿O la consumen los jóvenes de ayer (los ochenta, los noventa) que se formaron bajo el influjo de esa dinámica clipera de steadicams y de compaginaciones vertiginosas? Aquello que alguna vez fue lo más moderno que podía haber, ahora pareciera entrar en una senectud precoz, aunque nos cueste admitirlo, porque es una manera de reconocer que para nosotros, también, el tiempo ha pasado.



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