La edad jubilatoria, el FMI reabrió el debate

El aumento de las expectativas de vida es la clave. Hay especialistas que plantean que si se demora la pasividad los jóvenes tienen menos oportunidades de ingresar al mercado laboral. Un informe privado descarta esa explicación.

FONDO-MONETARIO-INTERNACIONALLa recomendación El Fondo Monetario Internacional (FMI) a que los países deberían incrementar la edad legal de jubilación de acuerdo con el aumento de la esperanza de vida reabrió un debate que ya en otras oportunidades también se dio y que, en Argentina, coincide con el inicio del pago a jubilados de deudas históricas.
Más allá de las reacciones en contra de distintos sectores a la posición del FMI, es obvio que el envejecimiento poblacional impacta negativamente sobre la sostenibilidad del sistema previsional lo que termina obligando a replantear las normas jubilatorias y evitar planteos equivocados como el argumento de que no es bueno postergar el retiro porque se quita oportunidades laborales a los jóvenes.
En el caso de la Argentina, la Ley de Reparación Histórica con los Jubilados dispone pagar las deudas acumuladas con los jubilados utilizando el Fondo de Garantía de Sustentabilidad y con lo que se logre recaudar con el “blanqueo”. La consultora Idesa indica que se repite un proceso análogo al de hace dos décadas cuando para afrontar los pasivos previsionales se utilizaron los recursos generados por las privatizaciones. La recurrencia de las crisis previsionales alerta sobre la importancia de repensar las políticas jubilatorias.
En 1993 se fijaron las edades de jubilación en el régimen general en 60 años para las mujeres y 65 para los varones. En paralelo, se fueron creando regímenes especiales que fijan edades de retiro más tempranas. Es decir que la tendencia de los últimos años fue a adelantar la edad de jubilación, focalizada en determinados sectores.
Para Idesa la pertinencia de esta estrategia depende decisivamente de la dinámica demográfica. En este aspecto, es relevante analizar cómo se comportó la expectativa de vida de las personas a los 60 años, es decir, cuándo llegan a la edad de jubilarse.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud para la Argentina, se observa que en 1990 era de 71 años para los varones y 72 para las mujeres; en el 2013 aumentó a 79 años para los varones y 74 para las mujeres. Esto implica que la esperanza de vida en la vejez sube aproximadamente 1 año por década.
Estos datos muestran la intensidad del proceso de envejecimiento poblacional. En el año 1990 había un mayor de 60 cada tres jóvenes menores de 20 años de edad, mientras que en la actualidad esa relación es de casi uno a uno. Para el 2030 se proyecta que habrá dos mayores de 60 por cada joven menor de 20 años de edad. Ante semejantes movimientos demográficos resulta necio insistir en que el sistema previsional no necesita adaptaciones.
Idesa plantea que uno de los instrumentos para abordar el envejecimiento poblacional es aumentar los incentivos para que la gente posponga su retiro. El mecanismo consiste en fijar haberes más bajos cuando el retiro es temprano y recompensar con jubilaciones más altas a los que permanecen más tiempo aportando.
“Esto debería ser aplicado con mayor intensidad en los regímenes especiales donde los años como jubilados tienden a ser similares o superiores al período aportado. Un ejemplo es el régimen docente que prevé para las mujeres el retiro a los 57 años de edad con 25 de aportes. Con la actual expectativa de vida al momento de retiro (84 años), una docente suma más años cobrando jubilación que aportando”, agrega.
También apunta que entre los planteos que contaminan el debate previsional se destaca el argumento de que hay que incentivar las jubilaciones para dar lugar a los jóvenes. Esta idea pasa por alto que el progreso depende de sumar gente al trabajo, no en inducirla a la pasividad. Es cierto que ambos grupos sufre con más intensidad problemas para su inserción laboral que quienes transitan las edades centrales. Pero no hay tal antinomia generacional sino que las dificultades responden a factores diferentes.
Explica que, en general, los mayores de 60 años tienen como principal capital la experiencia pero son superados por el cambio tecnológico; mientras que los jóvenes, en cambio, son muy permeables al cambio tecnológico pero carecen de experiencia. Una estrategia inteligente es fomentar la complementación entre ambos grupos.