Problema inesperado para Juez en su gira cordobesa

El embajador en Ecuador pasó por Córdoba. Estuvo en un plenario del Frente Cívico que convocó a internas para renovar autoridades partidarias. Impulsa a su hermano Daniel pero un grupo de dirigentes del interior desafían su mandato.

ilustra-juez-costa-pobre“El poder desgasta, sobre todo cuando no se tiene” supo comentar Giulio Andreotti. El democratacristiano sabía de lo que hablaba, fue siete veces primer ministro de Italia y formó parte de los gabinetes de la República Italiana una veintena de veces para terminar en el decorativo cargo de senador vitalicio.
Luis Juez irrumpió en la política cordobesa como un vendaval apenas despuntaba el nuevo siglo. La acumulación de espacios de poder del espacio político del ex intendente fue tan vertiginosa como el ascenso de su líder. En aquellos momentos de bonanza, la organización partidaria no resultaba prioritaria.
En los últimos años, la estrella del líder indiscutido del Frente Cívico parece haber entrado en horas bajas. El juecismo, que en su momento supo ostentar 21 de los 31 concejales en la ciudad de Córdoba, hoy no cuenta con representación en el órgano deliberativo municipal. La cosecha de legisladores provinciales y nacionales también acompaño el declive del caudal electoral del espacio y lo que en su momento fue un grupo de jefes comunales nutrido ha buscado, en su mayoría, rumbos más redituables.
Luis Juez pagó cara la osadía de abandonar una banca asegurada en el senado de la nación para apostar a la disputa capitalina. La embajada en Ecuador es un destino cómodo y alejado de las penurias de la disputa por el poder, pero al mismo tiempo resulta disfuncional para ejercer el liderazgo político local.
Por las características de la función, el líder del Frente Cívico no es la figura omnipresente a la que estaban acostumbrados sus seguidores. Además, el hecho de estar incluidos en la alianza Juntos por Córdoba compartiendo un interbloque con radicales y macristas ha diluido su perfil histórico caracterizado por la denuncia de la política tradicional.
Este es el contexto en el que, para cumplir con los plazos legales, el juecismo tiene que encarar la renovación partidaria. Este tipo de cuestiones nunca fueron prioritarias en el armado del actual embajador en Ecuador. Las autoridades partidarias siempre fueron proclamadas por lista única. El actual presidente es Ernesto Martínez, mano derecha y sustituto del ex intendente en la el escaño senatorial que abandonara el ex intendente.
El propio Luis Juez tuvo un paso por Córdoba esta semana a fin de ordenar el proceso. Siguiendo el modelo clásico, apenas arribado convocó un plenario de dirigentes de la capital con la excusa de hacer una evaluación del desarrollo del partido y el contexto político local. La primera sorpresa fue la flaca concurrencia. Solo una cuarentena de referentes acudió a la cita en el local partidario de la calle Santa Rosa.
Además de expresar su diagnóstico de la realidad nacional y las alternativas del gobierno de la provincia, el embajador escuchó los reclamos de la dirigencia en relación a las privaciones que sufren. A la virtual extinción en el ámbito municipal, le sumaron los reclamos por la escueta cuota de la distribución de los cargos nacionales en la provincia. Solo una dependencia de ANSES cuenta con una directora proveniente del Frente Cívico.
Pero la peor noticia para Juez fue la de la rebelión de un grupo de dirigentes del interior de la provincia de cara a la renovación partidaria. El ex intendente contaba con poder nominar sin mayores complicaciones a su hermano Daniel, actual legislador provincial. El Frente Cívico siempre fue un partido esencialmente capitalino y nadie esperaba que hubiera cuestionamientos a esta propuesta.
El sector rebelde está encabezado por el dirigente Walter Gispert, quien actualmente es el presidente del consejo de representantes de la ciudad de Carlos Paz. El argumento principal es el desarrollo político que consiguió el juecismo en la ciudad serrana como integrante de la alianza “Carlos Paz Unido” que encabeza el intendente Esteban Avilés. Además, analizan que el jefe comunal, al no tener posibilidad de reelección puede convertirse en un referente provincial alternativo y nominar al dirigente juecista como sucesor. El planteo está secundado por dirigentes de varios departamentos del interior entre los que se cuenta Germán Jalil, actual vicepresidente del partido y ex intendente de Unquillo.
La inédita situación ha puesto al Frente Cívico ante la posibilidad inédita de tener que concurrir a las urnas el 30 de octubre para definir las autoridades partidarias. Hasta el momento, no aparece un candidato de consenso que pueda aplacar los ánimos. Por ahora, los sectores velan las armas y se preparan para cumplimentar los pasos que exige el cronograma oficial. Luis Juez regresa hoy a Ecuador con un problema inesperado entre sus manos.



Dejar respuesta