Los dólares como imagen

Desde la prensa de izquierda que apoya aún a Cristina, cotizados periodistas se desgañitan para explicar que se trata de “dinero blanco”, es decir, de montos que están declarados como propios y que todo puede explicarse en el caso de la hija de la ex presidenta.



Por Gonzalo Neidal
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dolares tvUn conocido dicho asegura que una imagen vale más que mil palabras. En la misma dirección transitan aquellos que reclaman ver para creer. Un relato humorístico nos impone sobre un marido celoso que contrata a un detective para que siga a su mujer. El espía rinde su informe: “Su esposa se reunió con un señor, fueron a cenar, luego a bailar y posteriormente se dirigieron hacia un hotel. Pude subirme a un árbol y presenciar con mis propios ojos cómo, en la habitación, se despojaron de la ropa y luego apagaron la luz”. ¿Y no pudo ver nada más? – preguntó el esposo. Y ante la negativa del detective, agregó: ¡Que cruel incertidumbre!
Definitivamente es la imagen lo que aplasta cualquier duda.La imagen y la posibilidad de difundirla masivamente a través de la prensa y las redes sociales. Pueden existir decenas de hechos probatorios indubitables, multitud de pruebas incontrastables e irrefutables pero es una imagen la que convence de un modo definitivo.
Y en los últimos tiempos hemos tenido dos imágenes muy claras. Una, la de un funcionario encumbrado, metiendo sus bolsos con 9 millones de dólares en un convento, para esconderlos. La otra, la de una caja de seguridad bancaria de la joven Florencia Kirchner, rebosante de moneda extranjera aunque sólo alcanzara la mitad de la que abrigaban los bolsos de López.
Desde la prensa de izquierda que apoya aún a Cristina, cotizados periodistas se desgañitan para explicar que se trata de “dinero blanco”, es decir, de montos que están declarados como propios y que todo puede explicarse en el caso de la hija de la ex presidenta. No están entendiendo –raro en gente estudiosa de Gramsci- la potencia comunicacional de una caja de seguridad repleta de dólares, propiedad de una niña de 26 años, cuyos padres han vivido del empleo público durante los últimos treinta años. La presunción de robo, es inmediata pero además la imagen chorrea obscenidad. La mejor observación, fue la que hizo el cerrajero al momento de abrir la caja. Se admiró por “todo lo que tiene (Flor K) con la miseria que hay”.
La imagen de los dólares contrasta con la recomendación de Cristina en el sentido de que convenía ahorrar en pesos y que quien lo hacía en moneda extranjera, era poco menos que un traidor a la patria. También es inevitable recordar la reconvención presidencial a un abuelo que se quejó porque no podía comprar diez dólares para regalarle a su nieto. La presidenta lo acusó de pijotero. Ahora se comprende por qué.
Aunque en la política argentina nadie muere definitivamente, hoy existe una intensa sensación de que las principales figuras del kirchnerismo y esta franja política en su conjunto, quedarán asociados para siempre a la corrupción y que por ese motivo, más que por los resultados de su gestión (que también son muy cuestionables), es impensable que puedan regresar al poder.
Claro que la política cuenta con muchos factores en juego. Pero aun así, las imágenes recientes parecen tener el peso de lo que resulta imposible de remontar.



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