Unión por Córdoba exhibe sus dos caras a Macri

El dúo que conduce el peronismo cordobés despliega una estrategia bifronte con respecto al gobierno nacional.

Por Marcos Duarte

ilustra-dos-caras-schiaretti-y-de-la-sotaMucho se ha dicho sobre la relación entre Juan Schiaretti y José Manuel de la Sota. El peso de los hechos confirma que, a pesar de las especulaciones, los líderes del justicialismo local juegan de memoria y son especialistas en intercambiar posiciones según el contexto político y el rol que a cada uno le toca ocupar.
La historia de esta sociedad política, acaso la más duradera de la historia de nuestra provincia, nos ofrece variados ejemplos de aparentes divergencias en el mensaje que, al cabo de un tiempo, confluyen en una estrategia común. Un nuevo capítulo de esta conducción bicéfala se está desplegando en este momento en relación a las expresiones de cada uno en relación a la gestión de Mauricio Macri al frente del gobierno nacional.
El gobernador se ha constituido en un aliado clave del gobierno nacional, en especial en lo que hace a la relación con las administraciones provinciales. Córdoba es el distrito más importante en manos del peronismo (en todas sus versiones) y esa condición otorga a Schiaretti un peso específico importante que ha sabido poner en valor.
Fue el principal animador de las cumbres de mandatarios provinciales que se realizaron con anterioridad a la declaración firmada en Tucumán. La posición conciliadora que adoptó en temas complejos como la devolución del 15% de coparticipación a las provincias fue valorada por los operadores del presidente de la nación- Estos, a su vez, devolvieron gentilezas en temas claves para la gestión local como la negociación por el déficit de la caja de jubilaciones.
La relación parece afianzarse todavía más. En los últimos meses siguió el intercambio de gestos de buena voluntad. Schiaretti fue elegido para formar parte de la delegación que acompañó a Macri en su gira alemana y, a su regreso, asistió a la firma del acta del bicentenario que propuso el gobierno. Apenas concluidos los festejos, envió un mensaje a sus colegas gobernadores justicialistas: hay que cuidar la gobernabilidad de Macri.
De la Sota, en cambio, parece haber ocupado el rol más duro en el dueto que orienta los destinos del peronismo cordobés. El ex gobernador intenta preservar su posición en el olimpo de presidenciables y esa aspiración le exige posiciones que lo diferencien del oficialismo nacional.
Inicialmente, era considerado un dirigente de mucha proximidad al macrismo. Incluso llegó a sonar su nombre para un cargo de primera línea del gabinete apenas asumido el nuevo gobierno. De la Sota siempre negó esa posibilidad y repitió, cada vez que pudo, que el único objetivo que lo motiva es competir nuevamente por el sillón de Rivadavia.
Con el correr de los meses, las críticas del ex gobernador de la provincia fueron creciendo. A su repetido consejo de convocar un acuerdo social entre entidades gremiales, empresarios y gobierno fue sumando cuestionamientos más finos al desempeño del macrismo en las diferentes áreas de la administración. El punto de tensión máximo fue durante la campaña en Río Cuarto, su pago chico. Apenas conocidos los números, disparó contra los ministros que desfilaron por la ciudad del sur para apoyar al candidato de Cambiemos. El blanco preferido de los dardos de De la Sota fue el jefe de gabinete, Marcos Peña.
En el día de ayer, volvió a la carga por su medio favorito: la red social Twitter. En consonancia con su socio político Sergio Massa expresó que “el ajuste tarifario tal como fue hecho es una grave equivocación. Y es el gobierno quien debe enmendarla YA, sin esperar fallos judiciales”. Luego, aconsejó al presidente por la misma vía por medio de un mensaje personalizado: “un Gobierno que puede decir me equivoqué, es mejor que el que lleva adelante obstinadamente una política equivocada” fue el consejo a Mauricio Macri.
La dupla de dirigentes que se turnaron durante las últimas décadas en el gobierno de Córdoba tiene coincidencias de fondo. Ambos abogan por un “peronismo republicano” que deje atrás la herencia del kirchnerismo, creen que el gobierno de Cambiemos no tiene que tener una oposición destructiva y acuerdan en mantenerse fuera de la estructura oficial del justicialismo nacional.
Sin embargo, la misión de Schiaretti es incrementar la influencia de su administración en el entramado institucional nacional obteniendo beneficios que fueron esquivos durante la última década; mientras que De la Sota debe concentrarse en mantener la racha de triunfos de Unión por Córdoba en las elecciones de diputados nacionales del año que viene. Al mismo tiempo, ganar encabezando la boleta es un paso muy importante para su aspiración de reincidir como candidato presidencial. Mantener el equilibrio entre estos objetivos sin perder la coherencia es la tarea compartida por ambos.



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