Contratados, el fusible para inminente paritaria con Suoem

El gremio municipal denunció ayer que el Ejecutivo incumplió con la cuarta etapa de las efectivizaciones pactadas horas antes de la primera negociación salarial de marzo.

Daniele, SuoemNo es un déjà vu. Es la insólita realidad de la Municipalidad de Córdoba, donde pareciera que nunca pueden darse por acabados los conflictos cotidianos o aquellos de gran envergadura. La situación de las efectivizaciones de personal encabeza la lista.
En primer lugar, porque el número no es finito en virtud de la condición inseparable del municipio de bolsa de empleo permanente. A veces por justificada necesidad; otras por prácticas políticas y sindicales ampliamente comentadas desde estas páginas.
En segundo lugar, porque el Ejecutivo sabe que toca un área sensible del líder del Suoem: mientras haya un empleado en condición de contratado, el histórico dirigente no podrá colocarse la corona de laureles y descorchar un champán. La estabilidad laboral no será condición universal para sus afiliados durante su extensa gestión.
La carrera sindical de Rubén Daniele está en período de descuento y el mestrismo aprovechará tal necesidad para lograr moderar al dirigente en otras pulseadas.
No queda duda que la compulsa por la estabilidad de los contratados se debate siempre atada a otros menesteres. Los pases a planta de dos millares de agentes se acordó a condición de que cada agente patrocinado por el poderoso Suoem atravesara las instancias de los concursos públicos, previstos en la Carta Orgánica y reglamentados durante la administración de Ramón Mestre.
El personal acató la recomendación de su referente gremial y rindieron. Acto seguido, el Ejecutivo municipal comenzó a efectivizar a trabajadores, primero a los agentes transitorios, es decir a aquellos que no generan gastos extra. Se sabe que el trabajador “artículo 9” goza de todos los derechos y obligaciones de su par efectivo. El manantial de traspasos se detuvo cuando Daniele, presionado por su propia interna, debió pararse en contra del Ente de Servicios y Obra Pública que veía la luz hacia el final del primer mandato del reelecto intendente radical.
Durante 40 días que duró la trifulca, la situación de los contratados quedo en suspenso. Cuando funcionarios municipales tomaron nota que el ego herido de Daniele tras la derrota iba a buscar revancha en la discusión salarial de marzo, se propuso un plan de pases a planta en varias etapas que las bases aprobaron a través de voto directo.
El Suoem discutió la pauta salarial con la variable de presión despejada, aunque obtuvo un prometedor 18,8 por ciento acumulado de incremento. En julio, la discusión debería retomarse con la esperanza que los indicadores económicos mejoraban como auguraba el Gobierno Nacional apenas tomó las riendas del poder central. Casualidad, o no, el gremio anunció ayer que la administración municipal incumplió con el cronograma de pases correspondiente a la cuarta etapa. Realizó una asamblea de cuerpos orgánicos y de personal, sólo en las áreas afectadas.
Las coincidencias saltan a la vista, más si se tiene en cuenta que la próxima pulseada no será fácil. El mestrismo, socio político en la coalición que llevó a Mauricio Macri a la Presidencia, confió en las proyecciones sobre un decrecimiento de los índices de inflación, por citar otras promesas. Pese al fingido optimismo, miembros clave del gabinete nacional salieron a admitir que, en el peor de los casos, habrá que esperar hasta el año próximo para notar los efectos claros de las políticas ejecutadas.
Una mala noticia para Mestre porque todo parece indicar que será improbable ajustarse al techo del 25 por ciento que fijó para la paritaria municipal para este año. Una hipótesis del freno a los pases podría entender bajo esta lupa.



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