Gonella, figura repetida en la causa Báez

El empresario será escuchado por la Cámara Federal, tal como pidió. Sostiene que el juez Casanello concentra la investigación sobre él y su familia y omite indagar sobre la participación de la ex presidenta.

fiscal-gonellaLuego de muchas idas y venidas, la Sala II de la Cámara Federal escuchará mañana a Lázaro Báez, detenido hace más de dos meses por su presunta participación en la maniobra conocida como “la ruta del dinero K”.
Mediante una carta, el patagónico reiteró que el juez Sebastián Casanello está orientando la pesquisa sólo hacia él y su familia y ratificó una versión que ya planteó: que lo en la quinta de Olivos mientras esperaba ser recibido por la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en septiembre del año pasado.
Báez pidió ser escuchado para relatar “distintos acontecimientos” que, según adujo, “podrían resultar de interés para evaluar la actuación de Casanello”. También ofreció aportar pruebas.
La audiencia del viernes no es la única novedad en la causa. La semana pasada, la Cámara rechazó excarcelar a Jorge Chueco, el ex abogado de Báez que estuvo prófugo y fue detenido en Paraguay y le ordenó a Casanello que investigue a las autoridades que se desempeñaron en el Banco Nación y en la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) durante la gestión kirchnerista.
La Justicia sospecha desde hace tiempo que el ex titular de esa dependencia, el cordobés Carlos Gonella, protegió al empresario. “Los ilícitos se llevaron adelante al amparo de las estructuras de poder en torno del Estado”, indicó el tribunal, integrado por Eduardo Farah y Martín Irurzun.
En esa tesitura, los vocales advirtieron que indagar si la Procelac y el Banco Nación delinquieron amerita una pesquisa independiente al expediente por lavado.
Cabe recordar que en abril del año pasado, la Cámara confirmó el procesamiento del funcionario que salió de los tribunales federales de la ciudad de Córdoba para comandar la Procelac, por no investigar oportunamente a Báez. De hecho, omitió incluirlo en el dictamen que presentó al inicio del proceso y no impulsó la producción de prueba alguna dirigida a esclarecer el origen de su inmensa fortuna.
Así, respaldó la medida dictada en diciembre del 2014 por el juez Marcelo Martínez de Giorgi, que le enrostró a Gonella la comisión del delito de prevaricato, por haber amputado de la instrucción los temas sensibles para el patagónico.
La Alzada confirmó la incriminación argumentando que a pesar de que la Procelac había empezado a investigar a Báez, al contador Daniel Pérez Gadín, al “valijero” Leonardo Fariña, al financista Federico Elaskar y a otras personas involucradas en las maniobras de lavado de activos denunciadas por el periodista Jorge Lanata en su programa Periodismo para Todos, el organismo no hizo nada.
En el 2013 explotó el caso conocido como “la ruta del dinero K”, que involucra al allegado de la familia Kirchner y a su entorno de colaboradores.
Casanello y el fiscal Guillermo Marijuán quedaron a cargo de la pesquisa, pero como este último estaba de licencia, su colega, Ramiro González, ocupó su lugar.
Junto a su segundo, Omar Orsi, Gonella monitoreó la causa desde el principio y, según la hipótesis judicial, su influencia como guardián de los intereses del gobierno de Fernández de Kirchner fue tal que logró que Báez ni siquiera figurara en la carátula del expediente.
Cuando Marijuán volvió de sus vacaciones no ahorró palabras para expresar su desacuerdo con los pasos que siguieron sus colegas. De inmediato, incluyó a Báez en las actuaciones y presentó un escrito en el cual manifestó que no lograba comprender la visión de Gonella sobre una causa en la cual tenía “a la vista” denuncias “de todo tipo y color”, investigaciones periodísticas y cámaras ocultas, entres otros datos.
Marijuán subrayó que pese a contar con elementos de sobra para un requerimiento, el jefe de la Procelac limitó su pedido a algunos reportes de operaciones sospechosas (ROS) y no profundizó en el tema, pese a la gravedad de los sucesos ventilados.
Pero no se quedó ahí y sugirió que Gonella y Orsi eran incompetentes. Textualmente, escribió: “Parece que las reuniones y cursos en el exterior de estos funcionarios, supuestamente especializados en el tema del lavado de dinero, no han resultado suficientes para ilustrarlos sobre lo que es una pesquisa de esta naturaleza”.
A la Cámara le llamó la atención la selectividad de Gonella a la hora de indagar en los hechos; en especial, por la naturaleza de las actuaciones, en las que se investiga la materia en la que se especializa la dependencia que comandó el fiscal, que se limitó a figurar formalmente y no efectuó planteos sobre cuestiones técnicas.
A principios de abril, Alfil adelantó que el huracán judicial que se desató con la detención Báez afectaría a Gonella, un pálpito que se confirmó parcialmente días después, cuando la Cámara rechazó el pedido de excarcelación del patagónico y no olvidó su deslucida actuación al comienzo del caso.
La semana siguiente, luego de que Casanello y Marijuán allanaran las numerosas propiedades que Báez y sus hijos tienen en sur del país, Gonella renunció a su puesto.
En su lugar, la jefa de los fiscales, Alejandra Gils Carbó, designó al también cordobés Gabriel Pérez Barberá, ex juez de la Cámara de Acusación de la Justicia provincial y miembro, como su antecesor, del colectivo kirchnerista Justicia Legítima.
Chueco está sospechado de haber endosado unos 208 millones de dólares a través de cheques provenientes de Helvetic Service Group, radicada en Suiza, a la empresa Austral Construcciones, de Báez. Farah e Irurzun ordenaron que se determine el rol de la procuraduría, a raíz de que el organismo recién envió en marzo de 2015 las actuaciones provenientes de la Unidad de Información Financiera (UFI) formadas a raíz de los ROS librados en junio de 2013 por los bancos privados, por la operación por la cual el letrado quedó procesado. Además, resaltó que debe esclarecerse el desempeño del banco oficial en la trama, ya que, llamativamente, no encontró elementos que le generaran dudas para dar avisos.