Goza de buena salud

En estos días se cumplen 30 años desde la aparición del disco “The Queen Is Dead” de The Smiths, la banda inglesa que iba a separarse apenas un año después. Mientras tanto, a sus 90 años, la reina Isabel II sigue hoy sentada sobre el trono, más allá de los deseos de quienes quisieran abolir su corona.

Por J.C. Maraddón
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ilustra reina isabelEs muy complicado para alguien que vive en un país republicano del cono sur, como nosotros, entender lo que puede significar la institución de la monarquía en algunas naciones europeas. Y es que en los años en que la Argentina pugnaba por ser independiente, su enemigo en las batallas era precisamente el ejército “realista”, que representaba los intereses de la “realeza” española, conquistadora de gran parte del continente americano. Crecimos aprendiendo que los reyes nos habían oprimido. Y aunque después nos enteramos de que algunos de nuestros próceres proponían que el país fuese un reino, con el correr de los años terminó imponiéndose la idea de la democracia representativa.
Para colmo, los ingleses, que pretendieron invadirnos dos veces durante el periodo colonial y que después nos usurparon las Malvinas, rinden culto a su soberano real desde hace siglos. Nadie que hubiese nacido en esta tierra podía evitar entonces sentir repulsión (o, al menos, incomprensión) hacia una forma de gobierno semejante, que sin embargo encandilaba a los ciudadanos de naciones a las que se consideraba faros de la civilización occidental. Esa vocación de someterse a los designios de una monarquía hereditaria, mediatizada por el parlamento, nunca fue fácil de comprender desde estas regiones australes.
Tampoco se supo mucho por acá de la hazaña de los Sex Pistols, el grupo punk que desafió a la autoridad de Isabel II asegurando en una de sus canciones que “no es un ser humano” y poniendo en la portada del single la cara de la reina con un alfiler de gancho cruzado en su rostro. Para colmo, su publicación coincidió, en 1977, con los festejos por el jubileo de la soberana, que fue celebrado con la pompa correspondiente. Cuando los Sex Pistols pusieron en ridículo al evento, mediante un show sobre una barca que navegaba por el Támesis, fueron interrumpidos abruptamente por la policía.
En esos años, la Argentina vivía bajo una dictadura que, entre otras cosas, aplicaba una feroz censura. Y las noticias sobre los desmanes de los punks no lograban atravesar esos filtros. Pero nueve años después, en 1986, el país había recuperado la democracia y se empezaba a poner a tono con la actualidad de la cultura global. Por eso, no tardó en conocerse la noticia de que el tercer disco del grupo británico The Smiths se llamaba “The Queen Is Dead” (La reina está muerta). Y en un país todavía sobrecogido por la Guerra del Atlántico Sur, ese título resultaba por demás llamativo.
Oriundo de la ciudad de Manchester. The Smiths se inspiraba en cierto espíritu punk, aunque su estilo distaba bastante de ese género setentoso. Liderados por el cantante Morrissey y el guitarrista Johnny Marr, aportaron algunas de las canciones más conmovedoras de su época, muchas de ellas reunidas precisamente en “The Queen Is Dead”. La fuerza de esa frase era rotunda, aunque luego, en declaraciones a la prensa, dijeron que la expresión, tomada de la novela de Hubert Selby “Last Exit To Brooklyn” (1964), era simplemente una broma sobre la nobleza.
En estos días se cumplen 30 años desde la aparición de ese disco. Y han pasado 39 desde que los Sex Pistols cantaron por primera vez “God Save The Queen”. Los Pistols se desbandaron pocos meses después de su “blasfemia”. Y la carrera de The Smiths colapsó al año siguiente del lanzamiento de su provocadora obra. Mientras tanto, a los 90 años, la reina Isabel II sigue sentada sobre su trono, más allá de los deseos de todos aquellos que quisieran abolir su corona. Y nosotros, que no entendemos muy bien de qué se trata la monarquía, seguimos escuchando esas canciones que, según parece, no morirán jamás.



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