Pacto de Palermo II: De la Sota y Massa relanzan UNA fuera del PJ

Se reunieron para definir la estrategia de la alianza luego del caso López. Definieron no regresar a la estructura partidaria y fortalecer candidaturas propias. Confían en captar dirigentes peronistas y buscan una tercera vía.



Por Marcos Duarte

2016-06-20_DE_LA_SOTA_MASSAEl porteñísimo barrio de Palermo parece ser el escenario que prefieren los principales socios de UNA para tomar decisiones trascendentales. A mediados de 2015, José Manuel de la Sota y Sergio Massa sellaron el acuerdo que los llevó a competir en las PASO dentro de la coalición UNA en esa zona, este fin de semana volvieron a compartir un desayuno para definir la estrategia del espacio que lideran.
Como anticipó Alfil, la primera reacción de la conducción formal del justicialismo nacional luego de la explosión del caso López fue profundizar el acercamiento con los líderes de UNA. Los primeros gestos se insinuaron unos días antes del escándalo, cuando dirigentes destacados del peronismo oficial se prodigaron en felicitaciones al ex gobernador cordobés por el triunfo de su candidato en la elección municipal de Río Cuarto.
José Luis Gioja, presidente del justicialismo, llegó a sugerir que los comicios de la ciudad del sur provincial eran un anticipo de la victoria peronista en las elecciones legislativas del año que viene. Lo que el sanjuanino obviaba es que, como inmediatamente aclaró De la Sota, la estructura partidaria cordobesa se encuentra fuera del PJ oficial por mantener diferencias irreductibles con la política con la conducción.
Luego del grotesco episodio del ex funcionario del gobierno de Cristina Fernández, los llamados a la unidad del peronismo se volvieron más intensos. La hecatombe política del kirchnerismo amenaza concolapsar la conducción de Gioja y, para conjurar este efecto, la dirigencia pretende anunciar el fin de la diáspora. Los operadores del PJ sondearon la posibilidad de anunciar un retorno de Sergio Massa y José Manuel de la Sota al redil partidario.
Elegantemente, el ex gobernador repitió el pliego de condiciones que supo poner en momentos del congreso del PJ, allá por febrero de este año. Como declaró en repetidas oportunidades, sostuvo que el peronismo cordobés solo regresaría a la estructura nacional en el marco de una “refundación sobre bases más institucionales”. En este caso, puntualizó que la expulsión de todos los referentes relacionados con la corrupción kirchnerista y el alejamiento de Daniel Scioli de la vicepresidencia del partido constituyen el piso mínimo para retomar el diálogo interno.
En realidad, De la Sota sabe que esas son clausulas imposibles para Gioja. Si emprendiera una tarea de deskirchnerización profunda del partido, entraría en un conflicto interno de magnitudes que provocaría una virtual libanización de los bloques legislativos justicialistas. El sanjuanino se limitó a anunciar una convocatoria del consejo nacional a fin de “sancionar” a los dirigentes comprometidos con hechos de corrupción.
Esta tímida respuesta era previsible para los líderes de UNA. En la reunión llevada a cabo en Palermo, a la que De la Sota acudió acompañado de Adriana Nazario, definieron los próximos pasos de la estrategia real de la coalición. La hoja de ruta prevé una visita de Massa a Córdoba para esta semana y el anuncio de un congreso nacional del espacio con el objetivo de visibilizar a toda la dirigencia nacional.
El tigrense arribará el jueves a nuestra ciudad. Brindará una conferencia en la Bolsa de Comercio de Córdoba y luego visitará al gobernador. Seguramente se reunirá nuevamente con la plana mayor de Unión por Córdoba para afinar detalles del congreso nacional de UNA.
Las elecciones legislativas del 2017 son, según la dupla, el mejor escenario para que los candidatos de UNA crezcan en volumen electoral. En función de ese objetivo, piensan sacar partido de la crisis del justicialismo oficial y aprovechar, al mismo tiempo, los costos políticos de las medidas de ajuste tomadas por el gobierno de Macri.
En la visión de De la Sota y Massa, existe un espacio potencial para el crecimiento de una tercera vía. En ese camino no descartan sumar dirigentes justicialistas que escapen de la estructura oficial en busca de un sello más redituable electoralmente. Según dicen, no descartan refundar el peronismo pero pretenden hacerlo desde la coalición que formaron el año pasado. La apuesta parece ambiciosa pero, en estas circunstancias, nadie se anima a descartarla.



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