El papel de los bolsos en la Historia

Mientras tanto el resto del peronismo intentará reorganizarse con nuevos conductores. Personajes como Scioli y Gioja, sin embargo, se muestran propensos a mantener la fidelidad a su antigua jefa.

Por Gonzalo Neidal
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2016-06-20_PEREZ_CARRADI_LOPEZEl episodio de los bolsos de José López y ahora la detención de Pérez Corradi van resolviendo de un modo rápido e inesperado la interna del peronismo entre el sector kirchnerista y el resto, indefinido y nebuloso todavía.
Inopinadamente, la disputa entre los diversos sectores del peronismo no se está dirimiendo a través de un profundo debate de ideas, ni de proyectos de país sino por el simple peso del Código Penal, corpus teórico conceptual que parece dividir aguas en el movimiento creado por Perón.
Muchas veces pronosticamos la posibilidad de que la solidez del Proyecto K fuera víctima de un envejecimiento fulminante a la manera de Dorian Gray. Es lo que estamos presenciando aunque la lozanía aparente del protagonista no está siendo impactada por la rasgadura de un lienzo sino por la aparición de bolsos repletos de dinero. Una forma menos poética de concebir el final de la novela.
Los bolsos pueden resolverle rápidamente el problema al peronismo. Serán cada vez menos los dirigentes peronistas que se resignen a que se los identifique con el desfalco. Alegarán haber sido víctimas de un engaño, dirán que ellos no sabían nada, que creyeron cándidamente en el proyecto nacional y popular y que de ninguna manera imaginaban que se robaba en los más altos niveles de la conducción política.
Claro que habrá un pequeño grupo de fanáticos que dirán que se trata de objeciones inconducentes, propias de la clase media moralista. Ellos blindarán a Cristina y marcharán camino a constituirse en un pequeño grupo de izquierda equivalente al PO y similares.
Mientras tanto el resto del peronismo intentará reorganizarse con nuevos conductores. Personajes como Scioli y Gioja, sin embargo, se muestran propensos a mantener la fidelidad a su antigua jefa. Parecen resignados a abrazarla y a arrojarse con ella al abismo, conducta osada que no muchos están dispuestos a imitar. Distante y con gestos claros y todavía pacíficos hacia Macri, se muestra Juan Manuel Urtubey, uno de los menos contaminados por estos episodios de la crónica policial.
Es probable que la pérdida de poder de Cristina dentro del peronismo se acelere de un modo decisivo y que, paralelamente, se fortalezca la posibilidad de un regreso de la dupla Massa-De la Sota. Los procesos judiciales en marcha y las noticias e informaciones relativas a ellos que aparecen todos los días, parecen haber sellado para siempre el destino del kirchnerismo. Ya aparecen críticas que hasta hace poco resultaban impensadas. Periodistas y dirigentes cercanos a Cristina, que nadie podía imaginar cuestionando a su jefa, ahora se animan con críticas que hasta ayer mismo callaban.
Lo que amenazaba ser un largo y complicado proceso de luchas internas en el peronismo, parece haber quedado resuelto por la natural abdicación del sector cristinista, que tenderá a protejer a su jefa y a acusar al imperialismo y a los poderes concentrados de sus insólitos padecimientos monacales.



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