Las esquirlas

¿Cómo podrán aparecer creíbles todos los discursos enderezados a mostrar preocupación por los hombres y mujeres más desvalidos y postergados?



Por Gonzalo Neidal
[email protected]

2016-06-15_CRISTINA_LOPEZ_DE_VIDO_FRANCISCO_2Todos sabíamos lo que pasó en los años K.
No lo presumíamos: lo sabíamos.
Aun sin pruebas flagrantes, sin otro dato que la percepción de la realidad, la suma de datos fragmentarios, de gestos, de denuncias, de ocultamientos, de demoras.
Todo lo sabíamos pero verlo ya es otra cosa. Lo de La Rosadita era un vídeo que mostraba gente contando dinero en efectivo. Abundantes billetes. Y todos sabemos que los billetes sólo se explican si el dinero es non sancto. Si fuese legal, estaría en los bancos. Suelen ser más seguros. Pero aún con la evidencia de una filmación, había excusas, interpretaciones elusivas.
Ahora ya no queda lugar para eso. Ahora es un funcionario de doce años de trayectoria en la cúspide del ministerio de Obras Públicas. El brazo derecho de un ministro del riñón del kirchnerismo. No hay espacio para dobles interpretaciones, para ambigüedades. Ahora está todo clarísimo. Todo indica que José López no estaba enterrando sus ahorros, producto de su trabajo.
Es un duro golpe para el kirchnerismo. ¿Un golpe mortal y definitivo? En política y en la Argentina nunca se sabe. Pero es muy probable que a partir de ahora el apellido Kirchner y su gobierno queden asociados a la palabra “ladrones”. Esto parece inevitable más allá de los laberintos jurídicos y los expedientes.
Claro que es la clase media la más permeable a los agravios que producen los delitos perpetrados desde el poder. Y allí el kirchnerismo ya era bastante débil. Pero la idea de que estuvimos gobernados por una suerte de cleptocracia, va a pesar como una loza sobre las espaldas del grupo kirchnerista. No pocos comenzarán a alejarse de ellos como de la peste. Cada vez serán menos los que estén dispuestos a defenderlos, habida cuenta de sus hábitos tan distantes de la más simple honestidad.
¿Cómo podrán aparecer creíbles todos los discursos enderezados a mostrar preocupación por los hombres y mujeres más desvalidos y postergados? ¿Cómo valorar los míseros planes de ayuda cuando aparece un funcionario enterrando bolsas llenas de dinero robado? Será muy difícil para el kirchnerismo seguir postulándose como el partido abanderado de los humildes y necesitados.
En tal sentido, no los ayuda demasiado la decisión de la Cámara de Diputados de proteger a Julio De Vido y preservarlo del accionar de la Justicia. Todos pensamos que De Vido es un hombre incorruptible, incapaz de quedarse con dinero ajeno. Pero, por eso mismo, es conveniente exponerlo a la Justicia para que sea investigado y, de ese modo, disolver los malos pensamientos que una parte de la población, seguramente equivocada, tiene sobre él.
Si así no se hace, al parlamento puede serle adjudicado el rol de “aguantadero” de alguno de sus miembros. Y el bloque del Frente para la Victoria quedaría impregnado de sospechas de encubrimiento hacia uno de sus integrantes que debe rendir cuentas ante la justicia.



Dejar respuesta