El sinceramiento es la primera de las reparaciones

El plan Progresar el año pasado costó $ 4700 millones y el tope a la suba de tarifas instrumentado por el Gobierno, $ 2250 millones.

Por Diego Mestre(*)

congreso-de-la-nacionPor haber trabajado toda la vida y haber dejado su esfuerzo en el país, el Estado les debe a los jubilados. Y les debe mucho. Por eso, debemos celebrar que el gobierno de Cambiemos ha preparado un paquete de medidas para enviar al Congreso de la Nación y, a través de nuestro apoyo como representantes del pueblo, realizar un avance fundamental en un serio asunto pendiente: el bienestar de nuestros adultos mayores.
El Programa Nacional de Reparación Histórica de Jubilados y Pensionados pretende acabar con años y años de hostigamiento psicológico por parte de un Estado que en los últimos doce años apeló las sentencias y demoró el pago a nuestros jubilados, sometiéndolos sin piedad a un agotamiento físico y moral indigno. Miles de ellos dejaron este mundo antes de disfrutar de un reconocimiento definitivo de sus haberes. Hasta la misma ANSES reconoció que el 25% de los juicios no eran cobrados por los titulares. De modo que esta es una oportunidad única para beneficiar a quienes más lo merecen.
Además de especular y chicanear a los abuelos como si fueran enemigos públicos, el gobierno anterior utilizó los fondos de la ANSES para financiar el populismo, la corrupción, la mentira, la militancia y la malograda inmortalidad del partido kirchnerista. Felizmente, los vientos de cambio traen una nueva manera de concebir y utilizar el poder político. Este tiempo de transición, no exento de turbulencias e incertidumbres, debe servir para dejar en claro que la función pública es sagrada, aunque muchos la hayan visto como una oportunidad de construir rutas que no van a ningún lado, hoteles que permanecen vacíos o comprar imprentas de billetes con influencias, nepotismo e información privilegiada.
La propuesta del Poder Ejecutivo contempla una Pensión Universal para el Adulto Mayor que resolvería de manera definitiva la desprotección de los mayores, otorgándoles el 80% de la jubilación mínima a quienes no estén en condiciones de tener otra. Además, aumentará su valor de acuerdo a la ley de movilidad. El desembolso que el Estado planea hacer es muy oneroso, ya que contempla el pago de los retroactivos por los juicios de haberes jubilatorios y sus ajustes respectivos, teniendo en cuenta que existen casi 2,3 millones de jubilados que están cobrando menos de lo que deberían. Una vez incorporados al programa, todos pasarán a cobrar sus haberes actualizados. Será posible aumentar un 45% las jubilaciones de quienes realizaron sus aportes.
Sin duda, es una iniciativa posible debido al reciente ordenamiento de las cuentas públicas y el respectivo aumento en la transparencia en los actos de gobierno. Esta oportunidad de brindar una mejor calidad de vida a nuestros adultos mayores se debe a la voluntad de este gobierno de aportar sinceridad a la hora de tomar decisiones, algo muy diferente a lo que experimentamos en los últimos años.
Un gobierno que fortifica la red de seguridad social para quienes no están generando ingresos, no es un gobierno de derecha que busca excluir a los más necesitados, sino uno que prioriza con mayor sabiduría los destinatarios de la ayuda estatal.
En el paquete de medidas, se ratifica la devolución a las provincias del 15% de coparticipación que injustamente se les quitaba, para luego echarla en el barril sin fondo de la ANSES, cuyos recursos a menudo eran mal utilizados para ocultar los descalabros del tesoro nacional.
Estoy firmemente convencido de contribuir desde mi posición para fortalecer el control del destino del gasto. Creo que solo de esa manera podremos aumentar la eficacia y alcance de las políticas públicas sin poner en peligro las finanzas del país (que aun se encuentran en terapia intensiva después de tanto maltrato, desaprensión y falta de honestidad). A la luz de todos los atropellos sufridos en el gobierno kirchnerista, se puede ver con claridad que otro país está en marcha. El Estado nos debe sinceridad para que podamos tomar mejores decisiones en el transcurrir de nuestras vidas. Quizá la verdad sea la mayor y la primera de todas las reparaciones para el pueblo argentino.

(*)Diputado Nacional UCR



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