Pihen busca blindar posición en CGT Regional

La central obrera convocará la semana próxima a un plenario a las diversas regionales.

pihen-en-cgtEl arco gremial cordobés tiene dos preocupaciones. La primera, la más importante, la situación económica que atraviesan los trabajadores: despidos, inestabilidad laboral y pérdida del poder adquisitivo por la inflación. Todos los dirigentes coinciden en este análisis. Pero no es la única inquietud que tienen hoy los secretarios generales.
Al final del camino hay un componente interno que desvela a los dirigentes: la unidad gremial. La vocación unitaria que todos demuestran –con mayor énfasis de acuerdo con su posición- plantea una disputa por la conducción del movimiento obrero. Una tensión que ya tuvo sus primeros contrapuntos.
El congreso nacional del 22 de agosto supone también una oportunidad para conjugar las distintas voluntades gremiales que conviven en Córdoba: CGT Regional Córdoba, CGT Rodríguez Peña y gremios no alineados. Pero no es una tarea sencilla.
Mientras el Movimiento de Trabajadores Cordobeses, encabezado por AGEC y UOM, convocó la semana pasada a una mesa de diálogo para lograr la unidad. El titular de CGT Regional Córdoba, José Pihen, se enfoca en mantener vigente un plan de acción en reclamo por los recientes despidos y el aumento de tarifas del Gobierno nacional.
La actual conducción se defiende de los cuestionamientos de los gremios no alineados (UOM, AGEC, AOITA, Gastronómicos, Aguas y ACEC), con una insistente exposición de sus reclamos. En las últimas semanas la CGT Regional encendió sus luces de alerta máxima y mantuvo una intensa agenda por los despidos en varios sectores de la economía: fundamentalmente alimentación y el metalmecánico.
Primero convocó a dos plenarios extraordinarios para evaluar la situación y pedir una audiencia al Panal. El viernes pasado, Pihen y un grupo de secretarios generales se entrevistaron con los ministros de Industria y Trabajo, Roberto Avalle y Omar Sereno, respectivamente para llevarles sus inquietudes. El encuentro no fue fructífero en términos de respuestas concretas. Pero un paso atendible.
Está claro que el destinatario de los reclamos es el Gobierno nacional. En su pedido original, los gremios incluían una reunión con el gobernador Juan Schiaretti. Por ahora, quedó en el limbo.
En los próximos días la CGT Regional definirá las siguientes paradas de su plan de acción. En el tintero está una movilización, que se concretaría en julio. En estudio también está la posibilidad de presentar un amparo en contra de las recientes subas de los servicios.
La semana que viene, la CGT realizará un nuevo plenario y espera contar con la presencia de al menos 6 regionales de la provincia: Río Cuarto, San Francisco, Villa María, Cruz del Eje, Bell Ville y Carlos Paz. La reunión podría ser interpretada como una demostración de respaldo a la actual conducción, que fue electa a fines de diciembre.
Precisamente fueron los gremios no alineados los que no participaron de este plenario y apuntan a un nuevo reparto de poder, con la necesaria anuencia de algunas figuras nacionales. La jugada es una amenaza para Pihen, ya que su cetro descansa en un gremio del sector público y no de la producción, usualmente identificados como más fuertes.

Situación en salud
No obstante, el SEP ha tomado en los últimos días un estado de ebullición considerable. El viernes pasado, sorpresivamente, el sector salud expresó su descontento por la situación laboral (no hay que perder vista la situación de los contratados). Un área sensible donde los reclamos de los afiliados del gremio parecían esta contenido.
El SEP decretó para hoy por la mañana un acto de protesta en el Polo Sanitario y un cronograma de medidas que incluye asambleas por turnos y una huelga en frente a la repartición del Apross.
Vale apuntar que salud es siempre un punto complicado para la conducción del gremio, que ve minada su hegemonía por ATE y algunos gremios menores que mantienen el conflicto. También lo es para la Provincia.



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