Para apuntalar la producción habrá que importar más y, financiar

Un aumento en las importaciones requiere de crédito internacional para contar con disponibilidad de divisas.



552694_importaciones_2La posibilidad de recuperación de la economía en el segundo semestre requerirá –según coinciden economistas- de un aumento sostenido en el monto de las importaciones, que ya habían superado a las exportaciones en US$ 3 mil millones el año pasado. Claro, para lograrlo hay que financiar la tendencia. Una posibilidad es la reducción del déficit de US$ 8,4 mil millones registrada en 2015 en el ítem servicios, fuertemente correlacionado con la brecha cambiaria. Pero también será necesaria la recuperación del crédito internacional.
El posible acuerdo con los buitres y la búsqueda de fondos por parte del Gobierno reabre el debate sobre el endeudamiento, hasta qué niveles y para qué.
Patricio Vimberg, economista del Ieral de la Fundación Mediterránea, explica que la Cuenta Corriente cambiaria, según los datos (base caja) del Banco Central, registró en 2015 un rojo de US$ 11,6 mil millones, multiplicando por casi cinco el déficit de US$ 2,4 mil millones del año anterior. Ese desequilibrio fue financiado por dos ítems con los que ya no se cuenta: el crédito chino (swap) y por el otro y la pérdida de reservas, que el año pasado alcanzó los US$ 4,8 mil millones.
Según el Indec, la balanza comercial en 2015 fue deficitaria en US$ 3 mil millones, con exportaciones por US$ 56,8 mil millones e importaciones por US$ 59,8 mil millones; este dato es clave en función de poder esperar alguna recuperación del nivel de actividad en el segundo semestre del año, tendencia que, de confirmarse, requerirá de un significativo aumento de importaciones y, por ende, de dólares para financiarlo.
El economista sostiene que el “avanzado grado de la negociación” con los acreedores en Nueva York es una “señal positiva respecto de la posibilidad de financiar la recuperación de la economía cubriendo la demanda de importaciones”. Pero además, hay otro factor positivo y es la posibilidad de que el déficit de Cuenta Corriente de este año no sea significativamente superior al de 2015 debido a un presumible achicamiento del déficit en la cuenta servicios, que en 2015 alcanzó a US$ 8,4 mil millones.
Debe tenerse en cuenta que existe una fuerte correlación entre la brecha cambiaria y el rojo en el balance por servicios. Es que desde la implementación de los cepos al cambio y al comercio exterior, el atraso cambiario funcionó como un subsidio a las compras en el extranjero, que eran realizadas a un tipo de cambio más barato del que se observaba en el mercado paralelo.
El reciente sinceramiento en el tipo de cambio determinó que la brecha cambiaria haya pasado a ser cercana a cero, por lo que es probable que el déficit en la balanza de servicios se recorte en los próximos trimestres en forma significativa, para retornar a los valores previos a 2011.
El rojo de cuenta corriente (US$ 11,6 mil millones) se encuentra explicado por una salida de US$ 8,4 mil millones en la balanza de servicios, profundizándose desde los –US$ 5,8 mil millones apuntados el año anterior.
Por el otro lado, el balance por mercancías se ubicó en un superávit de US$ 3,5 mil millones (la diferencia de US$ 6,5 mil millones con respecto al déficit informado por el Indec se explica por la falta de autorización para el pago de importaciones observada durante el período del cepo), tras una caída de US$ 12,6 mil millones por exportaciones y una de US$ 7,2 mil millones con respecto a los guarismos anotados el año pasado.
Como contracara, la Cuenta Capital reflejó un saldo positivo en US$ 6,7 mil millones en 2015 (un año atrás fue de US$ 3,5 mil millones). Entre los rubros de mayor relevancia se encuentran la entrada de capitales a través de Otros Movimientos Netos, dentro del cual se incluye el swap de monedas acordado con China. Entre los que profundizaron la caída aparecen la fuga de capitales por Formación de Activos Externos del sector privado no financiero, cuyos egresos se ubicaron cerca de US$ 11 mil millones por el atraso cambiario y de la limitada reinversión de los fondos cobrados por tenedores de bonos.



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