Puja por boleto, la excusa de UTA para fortalecerse

El juego de presiones entre FETAP y el municipio por la tarifa del transporte urbano ofrece al secretario general, Ricardo Salerno, una oportunidad para recuperarse en el frente interno.

ilustra salerno x el aguinaldoCon el monitoreo y ayuda de la UTA Nacional, el referente de los choferes de Córdoba, Ricardo Salerno, comanda un gremio libanizado, en el que conviven dirigentes con ambiciones propias que, incluso, transvasan el espíritu de toda organización sindical: la defensa del trabajador. No se explica que miembros de la cúpula sindical y delegados legítimamente elegidos pongan en peligro a sus representados, al borde de la pérdida justificada de sus puestos de trabajo.
Créase o no, en la UTA Córdoba suceden tales herejías sindicales. Recuerde el paro fallido de opositores a Salerno del mes pasado, cuando un grupo de activistas encabezaron un verdadero golpe institucional. Desde allí, el mandamás de la filial local gobierna con la asistencia de su jefe a nivel nacional, Roberto Fernández.
Para el ex mecánico de Coniferal no es una carga. Se trata de una medida transitoria necesaria que debería redundar en un manejo orgánico del sindicato, del que no existe registro al menos desde la conducción de Alfredo “Cuchillo” Peñaloza. Ya se tomaron las primeras medidas “aleccionadoras”. Tres secretarios de la cúpula de UTA (Gremial, Acción Social y Turismo y deportes) tienen sus licencias gremiales suspendidas y un veedor de la organización central elabora un informe que será presentado en el Tribunal de Ética del sindicato de choferes.
Se da por descontado que la depuración de la conducción es un paso determinado y necesario tras la revuelta. Pese a eso, pequeñas hogueras siguen ardiendo y Salerno no desconoce que no tardarán en propagarse con el paso del tiempo. De hecho, al comienzo de la semana se logró frenar un paro por cuatro horas en la empresa Autobuses Santa Fe, presuntamente gestado por los descuentos salariales correspondientes a los días de paro. Se trata de un promedio de siete mil pesos por chofer.
La falta de acuerdo entre la FETAP y el municipio por el precio del boleto, ofrece a Salerno una herramienta para recuperar el protagonismo y operar con los métodos de estima de sus afiliados, adherentes y opositores: la acción directa. “El hilo siempre se corta por lo más delgado”, afirmó el sindicalista en referencia a la información que adelantó este medio referida a las acciones de presión de los empresarios del transporte.
Los concesionarios afirmaron que no podrán cumplir con el cronograma de pagos (incluye aumento salarial y aguinaldo) si no se retoca la tarifa de $9,15 a $12,56. De nada sirvió la amenaza. El intendente Ramón Mestre viajó nuevamente a Buenos Aires para gestionar más subsidios, al tiempo que aseguró que no está en sus planes inmediatos aumentar el precio del pasaje.
Si la Nación no cubre el “costo Córdoba” por el extra de choferes no cubiertos por el cálculo de partidas nacionales para el sistema, el municipio no descarta cubrir parte del desfasaje con recursos propios. Una salida que demuestra que la presión empresaria es legítima y que el móvil del mestrismo para congelar tarifas en de corte político.
Sucede que hasta que no se llegue a un acuerdo, las empresas presionan al Ejecutivo con tácticas que son una invitación abierta para que la UTA entre al juego. La reducción de servicios durante el fin de semana y en horarios no pico en días hábiles también generó la alerta del cabecilla de los choferes.
Como se decía, Salerno tiene motivos “calzados” para apelar a la acción directa. No vendrán impugnaciones de UTA Nacional si el titular de la filial Córdoba llama a un paro por deudas salariales, recortes de carga horaria o dosificación en cuotas del aguinaldo. Cuenta con esa posibilidad para mostrar iniciativa y recuperar protagonismo. Probablemente, pese a que perjudicará su recaudación si se toman medidas sindicales drásticas, las empresas también.



Dejar respuesta