La espada y la pared

El gobierno se encuentra entre la espada y la pared. Por un lado necesita ensanchar su base de sustentación, para evitar que el peronismo, liderado por el sector kirchnerista, logre desestabilizarlo y sacarlo del gobierno en forma irregular. Por otro lado, tiene la necesidad de torcer el rumbo económico.

Por Gonzalo Neidal
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06-09_MACRIHay una antigua fábula que circula entre los economistas. Relata que un loro se quebró una pata y concurre a visitar al pájaro más sabio del bosque, el búho, para pedirle un consejo sobre su dolencia. El búho le dice: “Mirá, con una pata quebrada vos tenés un 50% de incapacidad de desplazamiento terrestre. Lo que te conviene es transformarte en ciempiés pues de ese modo tu incapacidad se reduciría a apenas el 1%”. Al loro la respuesta le pareció muy lógica. Genial. Le agradeció al búho y emprendió el regreso hacia su nido. A mitad de camino, se da cuenta de que ignora completamente cómo haría para transformarse en ciempiés. Regresa y le plantea la cuestión albúho. Y éste le responde: “No tengo idea acerca de cómo podés hacer para transformarte en ciempiés. Yo sólo soy economista”.
Como es obvio, la fábula apunta a un comportamiento típico de quienes manejan números y soluciones del mundo de la economía, con prescindencia completa de otros factores. Aportan soluciones abstractas, formalmente correctas pero imposibles de llevar a la práctica aun cuando desde el punto de vista técnico la solución aportada por los economistas pueda tener coherencia y ser completamente irreprochable.
La situación heredada por Macri es sumamente compleja: una inflación de las más altas del mundo, elevado déficit del presupuesto, deudas con proveedores, con jubilados, con contratistas, etc., que alcanzan al 12% del presupuesto de todo el año en curso. A esto se agregan negociaciones salariales que aspiran a cubrir, razonablemente, el deterioro salarial por alta inflación. No olvidemos a los subsidios, una de las raíces del deterioro energético. Todo ello ha llevado al gobierno a tomar duras medidas que obviamente no han caído bien a la población aunque las encuestas demuestran que todavía Macri cuenta con un amplio consenso.
Sin embargo, el gobierno se encuentra entre la espada y la pared. Por un lado necesita ensanchar su base de sustentación, para evitar que el peronismo, liderado por el sector kirchnerista, logre desestabilizarlo y sacarlo del gobierno en forma irregular. Por otro lado, tiene la necesidad de torcer el rumbo económico pues sabe que si no corrige la situación heredada igualmente marchará hacia una crisis.
El gobierno camina en una cornisa entre lo económicamente necesario y lo políticamente posible. Las visiones que proponen menor severidad y más gasto, son ilusorias. No hacen más que postergar el ajuste. Los políticos adoran solucionar todo poniendo dinero del estado pero eso no constituye una solución verdaderamente sólida.
Por otro lado, los economistas ultra liberales se quejan de que Macri continúa haciendo una suerte de populismo light. Dicen que el ajuste debió ser mayor y que el gobierno sigue una política económica dekirchnerismo amortiguado. Y al medio está Macri sabiendo que no puede ejercer para siempre el derecho presidencial al veto. Allí está intentando beneficiar a los jubilados a costa de postergar el equilibrio de las cuentas públicas. La lógica política lo empuja hacia el sostenimiento del gasto público, lo que supone resignar el objetivo anti inflacionario. Se continúa combatiendo la inflación con retraso cambiario lo que, potencialmente, puede llegar a ser una bomba de tiempo.
Son las limitaciones que la política impone a la economía.
De cómo se resuelva esta tensión, resultará el éxito o el fracaso del gobierno.



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