Confraternidad

En estos días, el realizador Laurent Mercier presentó un corto de animación en el que se ve a un Iggy Pop en los puentes de París, con el fondo de la Torre Eiffel y de la Estatua de la Libertad, cantando “La vie en rose”, de la legendaria Edith Piaf, (no tan) causalmente junto a un gorrión.

Por J.C. Maraddón
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ilustra piaf y pop cantando juntosHija de un matrimonio de artistas, a Edith Piaf le tocó nacer en Francia en pleno transcurso de la Primera Guerra Mundial y se crió en el prostíbulo que regenteaba su abuela paterna en la ciudad de Normandía. Ya adolescente, se sumó a las actividades circenses de su padre, que se ganaba la vida como acróbata callejero. Ella se encargaba de cantar en los intermedios del espectáculo y así dio inicio a una carrera extraordinaria, que empezó en las calles y a la gorra, hasta convertirse en una de las intérpretes de la chanson francesa más famosas de todos los tiempos.
A mediados de los años treinta empezó a cantar en clubes nocturnos, donde por su pequeña estatura recibió el apodo de Piaf (gorrión), que con el correr del tiempo se transformó en su apellido artístico. Allí empezó su salto a la fama, porque fue en ese circuito donde adquirió ese estilo suyo tan característico, que entre otras cosas se destacaba por su vestimenta eternamente negra. En uno de esos clubs la vio Maurice Chevalier, el famoso cantante y actor de musicales que por ese entonces ya era una figura consagrada. Con ese espaldarazo, Edith Piaf fue impulsada a grabar sus primeros discos.
Durante la Segunda Guerra Mundial, su talento cautivó a los alemanes que ocupaban Francia y eso le valió que fuera considerada “traidora” una vez que los aliados derrotaron al régimen de Hitler. Tras demostrarse que las cosas no habían sido tan así como parecía, la cantante recobró su celebridad. Todavía le faltaba componer e interpretar la que, a la postre, sería la canción más emblemática de su repertorio, la que sirvió de título a la película biográfica de 2007 dirigida por Olivier Dahan, que en su momento se llevó tres estatuillas de la Academia de Hollywood.
En 1946, con poco más de 30 años de edad y una vida que la llevó de la miseria al estrellato, Edith Piaf compuso los versos de “La vie en rose”, a los que musicalizaron Louis Guglielmi y Marguerite Monnot. Publicada en 1947, la pieza representó para la artista la gran oportunidad de asomarse al mercado internacional, al que arribó gracias a la sensibilidad e una interpretación exquisita. A partir de ese momento, comenzaron sus giras por el mundo; en especial, por Estados Unidos, donde fue recibida como una heroína. Esa etapa exitosa se iba a ver opacada por sus problemas de salud, que terminaron llevándola a la muerte en 1963, cuando contaba con apenas 47 años.
Entre su enorme legado, “La vie en rose” sobresale como un clásico de todos los tiempos, que no sólo sintetiza su obra sino que es una de las obras más representativas de la cultura francesa en general.. Y, de hecho, ha sido interpretada por muchísimas voces, como la de Grace Jones, que dio inicio a su carrera musical a mediados de los años setenta con una versión del tema que combina la rítmica de la bossa nova con el feeling de la música disco.
Y si alguien debía abordar esta canción desde el costado más rockero, ese es Iggy Pop. Lo hizo en 2012, para su disco “Aprés”, donde se daba con el gusto de cantarla con voz de crooner y… en francés. En estos días, el realizador Laurent Mercier presentó un corto de animación en el que se ve a un Iggy Pop en los puentes de París, con el fondo de la Torre Eiffel y de la Estatua de la Libertad (obsequiada por Francia a Estados Unidos en 1886). En el video, Iggy Pop entona “La vie en rose” acompañado de un gorrión. Y, a 70 años de su creación, el tema se viraliza en las redes.



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