Calculadoras marca ACME

El ministro del Interior aceptó que se cometieron errores en las factura de gas y que los están corrigiendo. Está claro que una factura de 200 pesos no puede pasar a 8.000. No se puede pagar 200 pesos, por ser un valor insignificante que lleva a una crisis de abastecimiento. Pero tampoco 8.000 pesos para un consumo familiar estándar.

Por Gonzalo Neidal
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2016-06-02_ARANGURENAl final, tuvo que aparecer Rogelio Frigerio para aclarar la cosa y tratar de evitar que el tema se desmadre.
El ministro del Interior aceptó que se cometieron errores en las factura de gas y que los están corrigiendo. Está claro que una factura de 200 pesos no puede pasar a 8.000. No se puede pagar 200 pesos, por ser un valor insignificante que lleva a una crisis de abastecimiento. Pero tampoco 8.000 pesos para un consumo familiar estándar.
Ahora bien, si hay un cálculo en el que el gobierno no se podía equivocar era en ese, en el del gas. Y se equivocó.
¿Por qué no se podía equivocar? Muy sencillo: porque el gobierno está tratando un tema muy delicado. La gestión anterior regaló el gas, lo cobró valores ridículos, estimuló el consumo, comenzó a importar gas carísimo y nos encaminaba rumbo a una situación como la de Venezuela. Populismo en estado puro.
Todos sabemos que el camino por el que veníamos era imposible de prolongar en el tiempo. El gas era un producto baratísimo, regalado y, de ese modo, el déficit por subsidios continuaría subiendo hasta hacerse insostenible.
Pero quien estimule esa política que lleva a la autodestrucción, cuenta con la simpatía del grueso de la población, que paga monedas por un insumo carísimo. Lo tangible era el gas regalado. Que eso condujera a una situación futura imposible de sostener, sonaba a especulación o bien a pretexto de alguien que “gobierna para los ricos”. Sin embargo, pese a todo, pese a que se anunciaban ajustes en las tarifas y los precios, Macri fue votado y consagrado presidente.
Ahora bien, era necesario que este tema de los imprescindibles aumentos de tarifas fuera tratado con precisión de bisturí, sin errores groseros que sólo servirían para lo que finalmente estaba ocurriendo: crear un escándalo alrededor de un tema que ya de por sí era duro y complicado.
Parece que la planillita de Excel de Aranguren no funcionó como debía. O las calculadoras que utilizó eran marca ACME. Resulta increíble que un equipo económico que se jacta –quizá con justicia- de su elevado nivel técnico cometa errores de implementación en una de las políticas que demandaba mucho cuidado y corrección en su puesta en marcha.
No se trata solamente de un error de cálculo que luego ser rectifica y todo queda bien. El gobierno cuenta con la acusación de sus rivales políticos que lo señalan como socialmente insensible, que sólo se ocupa de preservar los negocios de sus empresarios amigos y que es indiferente a los padecimientos de los sectores económicamente menos favorecidos. Con el gas por las nubes, el gobierno queda como un ogro que arroja a los pobres a las inclemencias del frío.
Por eso no hay que equivocarse con los números.
Bien calculados, los aumentos que ya son severos y odiosos para todos.
¿Para qué calcularlos mal y añadir leña (o gas) al fuego?



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