La promesa

Ya está disponible “Ain’t No Woman”, primer single que anticipa la salida del segundo disco en solitario de Michele Stodart, la cantante y bajista de The Magic Numbers, una banda que diez años atrás generaba grandes expectativas con sus canciones simples y, a la vez, contundentes.

Por J.C. Maraddón
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ilustra michele stodartSi unos diez años atrás se les pedía a los principales críticos de rock del planeta que elaborasen una lista con las bandas que mejores perspectivas a futuro tenían, seguro que en la mayoría de esos listados hubiese aparecido The Magic Numbers. Esta formación inglesa, integrada por dos parejas de hermanos, había publicado en 2005 su disco debut, con el que había conquistado a todos. Canciones simples, de armonías vocales prodigiosas, conformaban un disco de gran preciosismo al que tampoco le faltaban empuje ni garra. En esos días de mediados de la década pasada, ellos eran la gran nueva cosa que deslumbraba al mundo.
Con su buen gusto y su talento interpretativo, desde un principio se habían ganado el corazón de algunos colegas famosos, que se encargaron de las pertinentes recomendaciones, para visibilizar su propuesta. No es que hubieran descubierto la pólvora ni que propusiesen un giro revolucionario en el estado de las cosas. En medio de la oleada de retro rock que asolaba a las grandes capitales y en el pico de popularidad de la electrónica más dura, ellos ofrecían uno de los productos más codiciados en el mercado discográfico: joyitas sonoras que cualquiera podía disfrutar y tararear sin vergüenza.
De los hermanos Stodart, oriundos de la isla de Trinidad, Romeo se hizo cargo de la guitarra, mientras que su hermana Michele se calzó el bajo. Y de los Gannon, con ascendencia en Escocia por parte de padre y en Portugal por parte de madre, Sean aporreó la batería y Angela tocó los otros instrumentos de percusión. Pero lo que los cuatro hacían, y muy bien era cantar. Y en sus voces se encuentra, precisamente, el detalle distinto de The Magic Numbers, aquello que los ponía por encima de muchos de los músicos de su generación que también se manejaban dentro del circuito rockero.
Después de su exitoso primer disco y del suceso que tuvieron singles como “Forever Lost” y “Love Me Like You”, The Magic Numbers jamás retornó a esas cumbres de reconocimiento que habían alcanzado en su intento inicial. Desde entonces hubo tres discos más, en los que reincidieron con su estilo característico, pero que ni por asomo se acercaron al reconocimiento del álbum debut. De a poco, su estrella se fue apagando y los críticos se olvidaron de aquella promesa que tan esperanzados los tenía y que no pudo sostener en el tiempo aquel sorprendente espíritu de sus comienzos.
Sin embargo, el cuarteto ha seguido activo hasta la actualidad, excepto durante algunos periodos en los que se tomaron un descanso de las giras extenuantes y de las sesiones de grabación. Fue en una de esas pausas que Michele Stodart, la triniteña que ocupaba un humilde segundo plano desde las cuatro cuerdas de su bajo, juntó coraje y publicó un disco solista en 2012, “Wide-Eyed Crossing”, donde se dejaba oír ejecutando la guitarra y liberando su garganta hacia nuevos horizontes estilísticos, más cercanos a la música country. Aunque el álbum no alteró los sismógrafos de la industria. le permitió a la cantante demostrar hacia donde iban sus intereses personales.
Pues bien, ya está disponible “Ain’t No Woman”, el primer single que anticipa la salida de su segundo disco en solitario, que se llamará “Pieces”. Y su aparición no podía ser más oportuna, porque tantas excelentes voces femeninas que andan dando vueltas han predispuesto a la gente a escuchar una propuesta como la que la bajista de The Magic Numbers tiene para ofrecer. Quizás por fin sea éste el gran momento para Michele Stodart, una década después de que su banda despegara con grandes bríos, sin que luego pudiera mantener la altura de su vuelo.