Antes y después

A 15 años del polémico viraje que experimentó con su disco “Jessico”, Babasónicos acaba de publicar un álbum (con DVD) en vivo. Aunque reúne piezas que el grupo administró a lo largo de un cuarto de siglo, sugiere la posibilidad de que se trate del balance previo a otro cambio de dirección.

Por J.C. Maraddón
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ilustra-babasonicos-15-añosEn la trayectoria de un intérprete, sobre todo cuando lleva muchos años en el oficio, suelen verificarse distintas etapas, en las cuales existen variaciones en su estilo. Se trata de periodos que a veces están bien definidos y a veces no tanto, pero en los que sí se exteriorizan los cambios que ha ido experimentando el artista con el correr de los años. En cada etapa, el músico puede ganar algunos adeptos y perder otros, pero generalmente conserva a la mayoría, salvo que su giro estético sea muy radical y termine desorientando a quienes lo habían seguido hasta ese momento.
En el rock, estos procesos que son naturales en una trayectoria, pueden derivar en fracturas irreversibles si a los fans se les ocurre pensar que su ídolo ha traicionado los ideales que lo animaban en un principio. Se genera así a su alrededor la sospecha de que le ha vendido el alma al diablo; de que el afán lucrativo ha sobrepasado al artístico; y de que cualquier evolución sonora responde a una estrategia de marketing y no a una iniciativa personal del intérprete, que bien pudo haberse cansado de la manera en que venía haciendo las cosas y que por eso se ha desplazado del confortable lugar donde estaba.
Hasta hace 15 años, Babasónicos era una de las bandas más representativas del Nuevo Rock Argentino y se manejaba dentro de un esquema de producción alternativo, en el que no entraban a tallar ni las modas ni las exigencias del mercado. En una década de trabajo, habían consolidado un universo propio en el que todo funcionaba armoniosamente, sin necesidad de estrechar lazos con el afuera. Y en ese periplo por los años noventa habían cosechado una legión de seguidores que peregrinaba religiosamente a sus conciertos y que compraba sus discos en cantidades razonables.
Pese a la comodidad de la situación, en 2001 Babasónicos torció el timón hacia un rumbo al que algunos de sus fans consideraron equivocado. Coquetearon con la electrónica, pusieron el foco más en el pop que en el rock y se esforzaron por parir estribillos que quedaban resonando en los oídos como si fueran eslóganes publicitarios. El resultado fue rotundo: en pocos meses, las canciones del disco “Jessico” sonaron en todas partes, desde las radios a los boliches, y de repente todos los ojos se volvieron hacia ese grupo que había permanecido en los márgenes y que ahora ocupaba el centro de la escena.
Aunque el foco de resistencia de los nostálgicos de la primera época persiste hasta la actualidad, ya nadie discute que la reinvención de Babasónicos a partir de “Jessico” constituyó un éxito notable. Recién a partir de ese momento, el grupo entró de lleno en la primera división del rock nacional y se dio el gusto de llenar estadios y de ser convocado como número de cierre de los grandes festivales. Tan eficaz fue la fórmula que aplicaron para ese disco, que desde entonces han persistido en la misma veta, como si cada tanto “Jessico” reapareciese bajo otro nombre y con temas diferentes.
A 15 años de ese polémico viraje, Babasónicos acaba de publicar “Impuesto de Fe (Desde adentro)”, un disco (que incluye DVD) en vivo, registrado en la Ciudad México el 3 de noviembre del año pasado. Aunque reúne piezas que el grupo administró a lo largo de un cuarto de siglo, su aparición en este momento sugiere la posibilidad de que se trate del balance previo a un hipotético cambio de dirección. Y si así fuera… ¿qué pasaría con los que siguen a Babasónicos por lo que hicieron de “Jessico” a esta parte? Para que haya un después debe haber un antes. Pero nada indica que sí o sí debamos decidirnos por uno de los dos.



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