Las nuevas perspectivas de financiamiento externo incluyen riesgos

Córdoba está entre las anotadas para buscar recursos en mercados internacionales en estos días. La necesidad de monitorear el destino de los dólares es clave.

0012975640Tras varios años de aislamiento de los mercados de deuda, la solución del conflicto con los holdouts reabrió el financiamiento externo para superar la escasez de divisas que en los últimos años provocó estancamiento económico. Además de la Nación, las provincias –entre ellas Córdoba- y las empresas se preparan para salir a colocar deuda.
El gobierno de Juan Schiaretti tiene autorización para buscar 1000 millones de dólares en los próximos días y otros distritos colocarán unos 3500 millones más. En las últimas semanas varias emitieron deuda externa por montos significativos: Ciudad de Buenos Aires (US$ 890 millones); Provincia de Buenos Aires (por US$ 1.250 millones); Mendoza (US$ 500 millones); y Neuquén (US$ 250 millones).
Después de la mega colocación de US$ 16.500 millones, el gobierno nacional salió de escena para darle lugar a las empresas privadas y las provincias para que éstas aprovechen/capten el elevado apetito de los inversores internacionales por el país. En abril el Tesoro Nacional captó sólo 25% de las ofertas realizadas por los inversores, con el doble objetivo de no convalidar mayores tasas de interés, y dejar recursos disponibles para que el sector privado y provincias.
Un informe de Ecolatina indica que la situación de mayor ingreso de capitales del exterior podría suponer cambios en la composición de la inversión en los próximos años. Esto contrasta con los ocurrido en los últimos cuatro años, donde se observó un incremento importante de la inversión pública, a la vez la privada se mantuvo estancada (dentro de esta la extranjera estuvo en claro declive).
De esta forma, la regularización de la deuda en default y el potencial endeudamiento externo (tanto por parte del sector público como el privado) podría ayudar a financiar un modelo de crecimiento impulsado por la inversión. Teniendo en cuenta el bajo nivel de deuda externa del sector público y privado, se considera que las posibilidades de financiamiento son relativamente buenas.
La reapertura de la cuenta capital trae riesgos. Por caso, las elevadas tasas de interés (en pesos y en dólares) que se impusieron desde el gobierno generan un apetito por los activos locales que traen aparejado la apreciación de la moneda, con la consecuente pérdida de competitividad y el riesgo cambiario implícito. Otra medida que tomó el gobierno que aumenta el riesgo crediticio fue la reducción del encaje durante un año a capitales del exterior, lo cual incrementa la exposición a las posiciones especulativas de los inversores internacionales.
Ecolatina sugiere que deberá monitorearse que el financiamiento externo hacia las provincias se utilice principalmente en gastos de capital excepcionales (y no para cubrir déficit, es decir pagar gastos corrientes, como remuneraciones, bienes y servicios, etc.) para fomentar grandes obras de infraestructura. Por otra parte, en el sector privado, se espera que los recursos vayan a actividades productivas, focalizado en aquellas que sean sostenibles en el mediano plazo y tengan un perfil exportador que permita repagar en el futuro con los compromisos de deuda en moneda extranjera asumidos.
El informe de la consultora apunta que apelar excesivamente a la deuda puede generar problemas de solvencia en el mediano plazo, a lo que se suma el riesgo de descalce cuando la deuda está nominada en moneda extranjera (tal como ocurrió en 2001 en ambos casos). Veamos entonces en mayor detalle las cifras al respecto.
La deuda externa de las empresas privadas al cierre de 2015 era de 12% en términos del PBI, lo cual no sólo implica una reducción en relación al promedio de la década del ‘90 (14% del PBI), sino también respecto del máximo alcanzado a finales de la convertibilidad (llegó a superar el 20% del producto bruto a fines de 1999).
Dentro de la deuda en moneda extranjera de las empresas locales, se observó en los últimos años un aumento de los compromisos explicado fundamentalmente por los préstamos con las casas matrices. De hecho, desde fines de 2011 (instauración del cepo) no se observó un incremento del stock que excluye la deuda con empresas vinculantes. Así, mientras que en la década del ’90 sólo el 20% de los créditos eran con casa matriz, a fines del año pasado dicho ratio ascendió a 45% de los préstamos.



Dejar respuesta