Blanco sobre negro

Por su parte, Sergio Massa acaba de sufrir una pequeña derrota en la Cámara de Diputados. A la manera de Don Altobello en El Padrino III, Massa negocia con unos y otros, con serio riesgo de terminar traicionando a todos.

Por Gonzalo Neidal
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DYN06Tenemos toda la impresión, y ya lo hemos dicho un par de veces, de que la oposición kirchnerista e incluso de otros colores políticos, está subestimando a Mauricio Macri.
Le atribuye torpeza política, excesivo perfil técnico.
La oposición dice que Macri no tiene “cintura política”. Esta denominación se suele utilizar para dar cobertura teórica, o simple coartada, a lo que en realidad son vulgares agachadas, renuncias a algunos objetivos, sean pequeños, medianos o grandes.
Lo que ha hecho Macri respecto de la Ley llamada anti despidos, no es algo que pueda cuestionarse desde el punto de vista de la habilidad política. El kirchnerismo procura hostilizarlo mediante iniciativas que pretenden aparecer como buenas para los pobres pero que en realidad son desastrosas para el objetivo que se proponen. Macri anticipó el veto. Y la vetará en forma inmediata, con los mismos argumentos que utilizó Cristina para rechazarla cuando la propuso Massa, allá por 2010.
Con grandes dificultades, Macri está logrando mostrarse como un presidente ejecutivo, que trabaja de sol a sol, que se ocupa de cosas importantes, que negocia con los gobernadores y que, además, tiene que encargarse de eludir todas las piedras que la oposición va colocándole en el camino. ¿Qué oposición? La que encabeza Cristina, la oposición peronista.
Por su parte, Sergio Massa acaba de sufrir una pequeña derrota en la Cámara de Diputados. A la manera de Don Altobello en El Padrino III, Massa negocia con unos y otros, con serio riesgo de terminar traicionando a todos. Macri decidió que sus diputados se abstuvieran en la votación de la Ley promovida por Cristina Kirchner, que llegaba aprobada desde el Senado. Massa quería presentar un proyecto propio y concitar de ese modo, las voluntades de los diputados de Cambiemos y, sobre todo, la atención de los flashes y cámaras de televisión. Al abstenerse los diputados oficialistas, a Massa no le quedó más remedio que alinearse con el Frente para la Victoria y votar la iniciativa de Cristina. Una posición ciertamente incómoda.
Lo que menos desea Massa es quedar ante los ojos de todos sumándose al kirchnerismo. Pero tampoco puede mostrarse complaciente con Macri pues desea marcar una línea divisoria con él porque tiene que enfrentarlo y, para ello, debe diferenciarse desde ahora, aunque sea con la acusación obvia y demagógica de que Macri favorece a los ricos y se desinteresa del destino de los pobres.
Macri sabe que a él le conviene lidiar contra Cristina. Que el peronismo se termine juntando bajo la jefatura de la ex presidenta, sería su objetivo máximo.
Dejaría las cosas claras.
Blanco sobre negro.



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