Orden de “despolitizar” apertura del Banco Ciudad en Río Cuarto

El jueves la entidad financiera abrirá sus puertas en la ciudad imperial. Como ocurrió en la apertura de la primera sucursal del interior del país, el ministro Rogelio Frigerio y una comitiva de funcionarios macristas desembarcarán en la ciudad que se encuentra inmersa en plena campaña electoral. Pero esta vez, el macrismo jugará la carta de la neutralidad.

P06-1La ciudad del interior provincial que le permitió hacer pie al partido porteño jugó un rol importante en el despliegue de la estrategia provincial del macrismo, de cara a las elecciones legislativas de 2013. Fundamentalmente, los contactos con su intendente, Juan Jure, marcaron el inicio de las conversaciones que terminaron con la confluencia de la UCR y el PRO para cada una de las instancias electorales del maratónico 2015.
En aquella luna de miel de macristas y radicales ríocuartenses, se llevó a cabo el anuncio de la apertura de la primera sucursal del Banco Ciudad de Buenos Aires en el interior del país. Manejaría, nada más y nada menos, que la cuenta del Palacio de Mójica tras el rompimiento de relaciones de Jure con el Gobierno de la Provincia, bajo el comando de su ex titular, José Manuel de la Sota.
El macrismo se ilusionaba, en aquel momento, con la oportunidad que traería la inauguración para mostrar un producto de gestión exitosa. El banco porteño era presentado como la pequeña muestra gratis de lo que podría ser, cuando nadie imaginaba aún que la alianza que comenzaba a tejerse llegaría a la máxima esfera del poder del Estado.
La astucia K entró en escena para paralizar por más de un año el desembarco de la entidad financiera, no sólo a la capital alterna de la provincia; también de la sucursal de Plaza San Martín. El Banco Central, a cargo de Alejandro Vanoli, trabó las autorizaciones necesarias para su operación fuera de su ámbito tradicional de influencia.
Las estratagemas asociadas al desembarco del Banco Ciudad no cumplieron su cometido por razones fuera del control del PRO. En un nuevo escenario político, no quedó otro recurso que resignificar los postergados cortes de cintas. Incluso, bajo el costo de despojar a la pompa inaugural de todo condimento político. Y ésa sería la consigna a ejecutar en breve.
Nadie ignora que en Río Cuarto el centro de la escena la ocupa la campaña electoral para la renovación de autoridades municipales. En ese marco abrirá el jueves sus puertas la sucursal del banco porteño. Como suele ocurrir, el evento contará con presencia nacional. Será el ministro del Interior y exautoridad del banco, Rogelio Frigerio, quien encabezará el discurso preparado para la ocasión.
El manual indica que una inauguración es la mayoría de las veces utilizada para apuntalar a un candidato, por ejemplo, si en el horizonte cercano se sitúa una compulsa electoral. Sucede que el referente que apoya el macrismo, el radical Eduardo Yuni, no resultaría muy favorecido por los sondeos de opinión circulantes. La punta la hace su oponente peronista, Juan Manuel Llamosas, con una ventaja amplia por ahora.
Esta situación, si se comprueba en las urnas, es un motivo más que suficiente para acorralar el resultado en el ejido ríocuartense. Explicaría las razones del macrismo para reservar a Mauricio Macri para incursiones con alguna garantía más parecida al éxito. Por otra parte, podría aventurarse que existen acuerdos políticos que deben cuidarse, que se incorporan a un marco más amplio: aquel que tiene por base las relaciones cordiales, incluso en batallas políticas.
Cabe recordar que Juan Schiaretti, luego de entregar 56 viviendas en Río Cuarto, acorraló la compulsa. Manifestó su apoyo a su candidato, pero accedió al pedido del macrismo que buscaba evitar la nacionalización de los resultados.
En sintonía con el planteo, la apertura del Banco Ciudad será fugaz. Fuentes macristas aseguran que los funcionarios nacionales llegarán, cortarán la cinta y regresarán a sus despachos. Si así sucede, se agotan las chances de espaldarazo nacional para el candidato de la alianza. Salvo que emprenda, por sus propios medios, una escalada en las encuestas que amerite la revisión de la estrategia.