El arte de capar monos

El gobernante que toma una medida dura, restrictiva, ominosa, está claro que no lo hace por una suerte de placer perverso sino porque ha llegado a la conclusión de que, tras el trago amargo, sobrevendrá un beneficio.

Por Gonzalo Neidal
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2016-05-02_MOYANOEl gremialista Hugo Moyano acaba de decir que “Macri sabe menos de política que yo de capar monos”. Ignoramos cuan vastos son los conocimientos de Moyano en la especialidad que propone pero los estimamos exiguos. De tal modo que interpretamos que el camionero piensa que Macri ignora todo lo referido a la política.
¿Qué dijo Macri para ofender tanto a Moyano? Nada del otro mundo: que los problemas económicos no son fáciles de resolver, que no se trata de sacar leyes. Que si se tratara sólo de eso, entonces podríamos sacar una ley que resolviera que todos seamos felices. Y que no es así de fácil.
Para Moyano, aunque no sólo para él, el intento de sostener a lo largo del tiempo una política con cierta firmeza es “no saber nada de política”. Sobre todo si se trata de una política que transitoriamente perjudica a una amplia franja de la población.
“Manejar políticamente” algo se ha transformado en sinónimo de conceder lo que se demanda para salvar el momento aunque sepamos que, con seguridad, la factura llegará algunos meses más tarde.
El gobernante que toma una medida dura, restrictiva, ominosa, está claro que no lo hace por una suerte de placer perverso sino porque ha llegado a la conclusión de que, tras el trago amargo, sobrevendrá un beneficio.
Macri sabe que las políticas de restricción hacen caer su imagen ante la población. Conoce que además, por su origen empresario, siempre va a ser acusado de beneficiar a los ricos en perjuicio de los pobres. Y sabe que cada vez que decide aumentos de tarifas, pierde aceptación en la sociedad y, en consecuencia, su gobierno se debilita.
Pero aun sabiendo eso, toma el camino más difícil y complicado. Renuncia a la tentación del facilismo de ceder y resuelve mantenerse firme aún a costa de la pérdida de consenso y votos.
Y esto es lo más difícil en política. Sobre todo cuando las condiciones generales (comercio internacional, precios de nuestros productos, etc.), son desfavorables, como ahora.
Pero para Moyano y otros políticos mediáticos, tener “cintura política” es muy sencillo: simplemente hay que ceder en lo que se pide, calmar las aguas, no generar problemas, paros ni movilizaciones. Y subir en las encuestas. Pero sin aportar soluciones sino barriendo la basura debajo de la alfombra y acumulando tensiones que más tarde o más temprano terminarán por estallar. A uno mismo o al que viene después.
Gobernar es un poco más difícil que capar monos. Y mucho más difícil que practicar el cómodo ejercicio de la protesta sindical que muchas veces consiste en subirse a una tribuna, quejarse y amenazar a los empresarios y al gobierno porque no aumentan los sueldos.



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