El bienestar económico cayó 4,7% en lo que va del año

Para el 34,7% de las familias ese estado se deterioró respecto al segundo semestre de 2015, mientras que para el 57,8% se mantuvo igual. Sólo un 7,5% percibió mejoras.

p11-1El Centro de Economía Regional y Experimental elaboró un nuevo Índice de Bienestar Económico (IBE), que indica que cayó 4,7% en lo que va del año frente al segundo semestre de 2015. La pérdida de poder adquisitivo acentuada por la aceleración de la inflación, los despidos en los sectores públicos y privados, y los ajustes bruscos de tarifas fueron los principales motivos de la caída.
De la encuesta realizada se desprende que el 34,7% de las familias señaló que su bienestar económico se deterioró en comparación con el año pasado, mientras que para el 57,8% se mantuvo igual. A su vez, sólo un 7,5% percibió mejoras.
Para el 53,3% de la población calificó su nivel de bienestar económico actual como “regular” y un 4% como “malo”. No obstante, para el 37,2% fue “bueno” y para el 6% “muy bueno”. Por otro lado, el 44,7% de las familias declaró que no tienen los ingresos necesarios para cubrir los gastos que necesita el hogar.
El IBE es un indicador subjetivo, que mide el nivel de satisfacción de la población con un conjunto de variables que conforman el bienestar económico de su hogar como son sus ingresos, la calidad y acceso al sistema de educación y salud, la situación de empleo y la situación habitacional.
De acuerdo al relevamiento, una familia promedio dice necesitar $16.925 para vivir dignamente dentro de las expectativas del hogar. Ese monto representa un 23% más de lo requerido en el semestre anterior.
A su vez, para alcanzar esos niveles, las familias estiman que sus ingresos deberían mejorar 42,1%. Sólo un 55,3% de los hogares declara que obtiene los ingresos necesarios para alcanzar su nivel de vida deseado.
Los dos componentes más afectados en la actual medición fueron ingresos y empleo, donde la gente percibió niveles de bienestar muy bajos en comparación al resto de los componentes del IBE. Así, mientras el IBE ingresos alcanzo un valor de sólo 35,9 puntos, y el IBE empleo de 44, el IBE vivienda fue de 74,5 puntos, el IBE educación 58,3 y el IBE salud 49,2. Algunas particularidades fueron:
*El 44,7% de las familias declararon que no tienen los ingresos necesarios para cubrir los gastos que necesita el hogar.
* El 47,2% de los trabajadores consultados declararon que la satisfacción con su empleo es entre regular, mala y muy mala mientras que para el 52,8% restante es buena o muy buena.
* Ya sea para cubrir sus gastos o por la dinámica de su empleo, el 31,5% de la población consultada trabaja más horas de las que desea, mientras que el 18% trabaja menos.

Antecedentes
En setiembre de 2014 el IBE, con una baja de 5,5% en un año y ubicándose en 41,3 puntos en el primer semestre de ese año (sobre una escala de 0 a 100), alcanzó el menor valor desde que se comenzó a medir esa variable, en 2005, y mostró un deterioro de 22,8% frente al máximo alcanzado en la serie, que fue en el segundo semestre de 2007. Desde entonces, la pérdida de bienestar de las familias fue permanente.
En esa medición, por ejemplo, el 65,6% de la población relevada calificó su nivel de bienestar económico actual como regular y otro 3,3% como malo o muy malo. El 28,8% lo mencionó como bueno. Frente a un año atrás, el 20,3% de las familias declararon que su bienestar económico se deterioró.
Un año después aumentó 9,9% y alcanzó 45 puntos. En julio del año pasado el 72,9% de la población relevada aseguró que con sus ingresos llegaba “con dificultad” o “no llega” a fin de mes. Y frente al 2014, el 77,4% dice que su bienestar se mantuvo igual o empeoró.
Excepto el componente vivienda, todos los sub índices que lo componen mejoraron en el 2015, aunque en el caso de los ítems ingresos, trabajo y salud, situándose todavía en valores que muestras condiciones de vulnerabilidad.
La suba en la percepción de bienestar ocurre en un contexto pre eleccionario, de tasas de inflación persistentes e ingresos nominales estabilizados. Incide la baja base de comparación, si se tiene en cuenta que se está comparando contra el piso de la serie.