Ofensas y defensas

Un grupo de integrantes asiáticos de la Academia de Cine de Hollywood, elevó una carta al jefe ejecutivo de la institución, Dawn Hudson, en la que le solicita una disculpa por el tratamiento despectivo que habría recibido su raza durante la ceremonia de entrega de los premios Oscar.

Por J.C. Maraddón
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 Además de despertar viejas antinomias con sus arengas, la precandidatura presidencial de Donald Trump ha puesto en actividad a todos los anticuerpos que pueda albergar la sociedad estadounidense contra la xenofobia y el racismo. A pesar de que el magnate cosecha millones de adeptos que avalan sus insólitas consignas, del otro lado del espectro político hacen cola para despotricar contra el, hasta ahora, favorito de los republicanos: desde aquellos que amenazan con exiliarse si Trump llega a la Casa Blanca, hasta quienes promueven acciones reivindicatorias de las minorías como forma de contrarrestar la furibunda campaña que está llevando a cabo el multimillonario.
En el ambiente artístico, donde suele predominar un progresismo sui generis, los pronunciamientos contra Donald Trump se producen uno tras otro, con la misma frecuencia con que se ponen de manifiesto las simpatías por Hillary Clinton y (sobre todo) Bernie Sanders, los precandidatos del Partido Demócrata del actual presidente Barack Obama. Valores como la diversidad, el respeto por el otro y la solidaridad, son citados como los que mayor fervor despíertan, por encima de los que son esgrimidos desde el otro bando, como la garantía de la seguridad, el ejercicio de la autoridad y el respeto por las tradiciones seculares.
Hollywood no ha permanecido jamás afuera de este tipo de debates. Tanto desde las películas como desde las declaraciones públicas de los referentes de la industria cinematográfica, se ha propugnado casi siempre una corrección política a ultranza. Aunque desde la fábrica de sueños han surgido referentes ultramontanos como Ronald Reagan o Arnold Schwarzennegger, la mayoría de las celebridades del cine suele expresarse a favor de los desposeídos y de los marginados, una simpatía que a veces los lleva a participar de fundaciones benéficas o a embanderarse en causas que reivindican las libertades públicas o los derechos de las minorías.
Sin embargo, la ceremonia de entrega de los Oscars, que representa algo así como la caja de resonancia de lo que se siente y piensa en ese submundo, ofreció este año un matiz no demasiado afín a lo que Hollywood nos tiene acostumbrados. Porque la falta (otra vez) de actores de origen afroamericano entre los nominados, originó un boicot que empañó el habitual brillo del evento. Y aunque la presencia de alguien como Chris Rock en la función de animador intentó compensar la carencia de intérpretes negros, se habló del tema a lo largo de toda la noche, tanto en las presentaciones como en los agradecimientos.
A 18 días de esa entrega, esta semana los ecos de la premiación volvieron a hacerse escuchar cuando un grupo de integrantes asiáticos de la Academia de Cine, elevó una carta al jefe ejecutivo de la institución, Dawn Hudson, en la que le solicita una disculpa por el tratamiento despectivo que habría recibido su raza durante la ceremonia. La broma de Chris Rock a un grupo de niños disfrazados de contadores y el chiste de Sacha Baron Cohen acerca del tamaño de los genitales de de los originarios de Oriente, fueron tomados como “ofensivos” por los firmantes de la misiva, encabezados por el prestigioso cineasta Ang Lee.
Y aunque Hudson ensayó un tibio perdón como respuesta, la polémica parece de nunca acabar. Porque el humor requiere de una dosis de picardía que puede ser interpretada como agresiva por quien la padece. Y porque la susceptibilidad que experimentan las minorías en los Estados Unidos se ha exacerbado en sintonía con las propuestas explícitamente discriminatorias de Donald Trump. El equilibrio parece hoy muy difícil de alcanzar en ese ámbito en el que ciertos egos indisimulables quieren escudarse detrás fines nobles; y las peores diatribas pretenden obtener disimulo disfrazadas como pasos de comedia.



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