Ganancias: por ahora, el anuncio se queda corto



Es un primer paso en una dirección correcta pero hay que ver qué cambios introducirá el Congreso a las escalas. Las soluciones definitivas quedan pendientes para ese debate.

Por Gabriela Origlia

DYN35, BUENOS AIRES 18/02/16, EL TITULAR DE AFIP, ALBERTO ABAD, JUNTO A SU PAR DE ANSES, EMILIO BASAVILVASO, DURANTE LA CONFERENCIA DE PRENSA QUE OFRECEN ESTA TARDE.FOTO.DYN/JAVIER BRUSCO.
DYN35, BUENOS AIRES 18/02/16, EL TITULAR DE AFIP, ALBERTO ABAD, JUNTO A SU PAR DE ANSES, EMILIO BASAVILVASO, DURANTE LA CONFERENCIA DE PRENSA QUE OFRECEN ESTA TARDE.FOTO.DYN/JAVIER BRUSCO.

Finalmente el anuncio sobre los cambios en Ganancias llegó. Con gusto a poco. Por ahora, se limita a la suba del mínimo no imponible a 30 mil pesos brutos y las modificaciones en las escalas se discutirán en el Congreso, sin que haya señales de qué rumbo tomarán. Según datos de la Afip, dejarán de pagar el tributo 180 mil contribuyentes y tendrá un impacto fiscal de $49 mil millones.

Hay que recordar que –según  la última cifra oficial del Indec del año pasado- la mitad de los trabajadores registrados en la Argentina cobraba un salario inferior a $ 5500 mensuales a fines de 2014. Si se le suma el aumento promedio del 32% que se dio en 2015, hoy  están en unos $ 7260 pesos. Ganancias no es un problema para ellos que más bien deben concentrarse en cómo llegar a fin de mes.

Ese segmento es perdedor en toda la línea. Sus ingresos necesitan una actualización inmediata porque la inflación los destroza desde hace tiempo. Los otros perdedores son los trabajadores no registrados, cifra que alcanza a  uno de cada tres. La discusión ahí debe venir por otro lado: por qué las pequeñas y medianas empresas no los blanquean. La respuesta es, en buena medida, por el costo laboral.

Fuera de estas consideraciones y, en función del anuncio del Gobierno –que lo apuró para quitar presión al debate de las paritarias- el mínimo no imponible de la Cuarta Categoría, con las correspondientes deducciones, sube el 160 por ciento; el nuevo piso anual es de $325.000.

Abad no dio puntas sobre cómo será el mecanismo de adecuación de las escalas; dejó el debate en manos del Congreso en las sesiones ordinarias. Lo cierto es que  el cambio en el mínimo implica que comiencen a pagar  el impuesto quienes superan los $30000 pero que no tributaban porque en agosto de 2013 cobraban menos de $15000. Por eso la población beneficiada es chica.

Desde el 2002 no se actualiza la tabla de alícuotas que establece el porcentaje que deben aportar los trabajadores en función de su salario; el efecto fue que cada vez más paga Ganancias con las alícuotas más altas. Ahí es donde debe intervenir el Congreso.

Andrés Mir, economista del Iaraf,  indica que es positivo que quede sin efecto la resolución general 3770/2015 que generó  un sistema “absolutamente inequitativo e incongruente de determinación de parámetros” de liquidación del impuesto. Por ejemplo, las deducciones actuales se determinaban en base a un remuneración de más de dos años atrás; empleados con el mismo sueldo bruto y cargas de familia podía tributar valores muy disímiles; un trabajador con un sueldo bruto superior podía terminar cobrando de bolsillo un monto significativamente inferior a otro con una remuneración inferior.

Sin embargo, enfatiza que la agenda pendiente es significativa: falta la actualización y modificación de los tramos de escala a los efectos de devolverle progresividad al tributo; establecer mecanismos de ajuste automáticos de los parámetros de liquidación para evitar la incertidumbre que todos los años se genera; contemplar la desfavorable situación de los autónomos y reducir el diferencial de costo tributario entre contribuyentes del régimen general y contribuyentes del régimen simplificado para evitar el incentivo a la evasión.

Un informe del Ieral publicado esta semana por ALFIL indica que para un trabajador soltero, la actualización de las escalas por inflación significaría que pasaría a ser alcanzado por alícuotas legales menores, e implicaría mejoras importantes en sus ingresos nominales, muy por arriba del aumento nominal de salarios.

Para aquel que ganaba $25.000 mensuales el año pasado, su salario se incrementaría un 36,82% en 2016 respecto de lo percibido el año pasado. Es decir, más de diez puntos porcentuales por arriba de la suba salarial nominal supuesta para este período (25%).

Para un trabajador casado, con dos hijos, ese esquema implicaría subas del ingreso nominal del 26,33, 29,14 y 32,15 por ciento para quienes ganen 31.250, 37.500 y 43.750 pesos respectivamente en 2016. En el caso de que se modifiquen a su vez las deducciones permitidas acorde a la inflación del período, dicho incremento sería del 30, 35 y 38 por ciento para cada uno de los niveles de ingreso considerados.



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