Qué cambios en Ganancias impactarían en la recuperación salarial

No alcanza una modificación del mínimo no imponible. El ingreso de los trabajadores acumula pérdidas mientras que la recaudación del impuesto viene creciendo fuerte.



_MG_8729El salario real sigue perdiendo terreno. Un parámetro es la comparación con la inflación acumulada y otra es que creció por debajo de la recaudación del impuesto a las ganancias. Un trabajo de los economistas Marcelo Capello y Vanessa Toselli del Ieral analiza de qué factores depende que este año, los bolsillos de los trabajadores repunten.
Por ejemplo, en 2013 el salario formal promedio aumentó un 0,6% en términos reales, mientras la recaudación de ganancias sobre personas físicas, también a precios constantes, lo hizo en un 16%. En 2014, el primero cayó un 4,8% y los ingresos por Ganancias subieron un 14,4%, en un contexto de empleo estancado. También los datos del año pasado se enmarcan en esa tendencia: el salario real bajó 4,1%y lo recaudado por el impuesto se incrementó un 10,7%.
En ese marco, los autores del trabajo destacan que lo que el Gobierno decida respecto a los parámetros que se utilizan para calcular las obligaciones tributarias por Ganancias (mínimo no imponible (MNI), deducción especial (DE), cargas de familia (CF) y montos que se usan para definir la alícuota legal) y la tasa de inflación efectiva para este año son “factores claves para las negociaciones” salariales que comenzarán en breve.
El estudio analiza el posible impacto sobre salarios para tres niveles de ingreso diferentes en 2015 (25.000, 30.000 y 35.000 pesos mensuales), es decir, salarios nominales de 31.250, 37.500 y 43.750 pesos, respectivamente para el corriente año. Siempre tomando al trabajador soltero y al casado con dos hijos.
Respecto de las modificaciones del impuesto, el Ieral considera cuatro escenarios alternativos. El primero, que el cambio del mínimo no imponible sea para aquellos que percibían salarios brutos mayores a $30.000 en 2015; el segundo que esa modificación exima a aquellos que perciban salarios brutos mayores a $30.000 en 2016.
Las otras variables son que se exima a aquellos que perciban salarios brutos mayores a $30.000 en 2016 y además se actualicen las escalas del impuesto, por inflación. El cuarto, que se produzca el cambio del mínimo no imponible eximiendo a aquellos que perciban salarios brutos mayores a $30.000 en 2016, se actualicen las escalas del impuesto por inflación (desde el 2000) y se modifiquen las deducciones del impuesto (Art. 23) de modo que a un trabajador soltero que gane $30.000 brutos, no lo alcance el gravamen.
Por ahora el Gobierno, sólo adelantó que enviará el proyecto al Congreso pero no dio detalles de qué cambios incluirá. Está claro que sólo modificar el mínimo no alcanzará; se necesita retocar escalas y deducciones.
Según el informe, para un trabajador soltero, la actualización de las escalas del impuesto significaría que pasaría a ser alcanzado por alícuotas legales menores, e implicaría mejoras importantes en sus ingresos nominales, muy por arriba del aumento nominal de salarios. Aquel que ganaba $25.000 mensuales el año pasado, su salario se incrementaría un 36,82% en 2016 respecto de lo percibido el año pasado. Es decir, más de diez puntos porcentuales por arriba de la suba salarial nominal supuesta para este período (25%).
Para un trabajador casado, con dos hijos, la actualización de las escalas del impuesto implicaría subas del ingreso nominal del 26,33, 29,14 y 32,15 por ciento para quienes ganen 31.250, 37.500 y 43.750 pesos respectivamente en 2016. En el caso de que se modifiquen a su vez las deducciones permitidas acorde a la inflación del período, dicho incremento sería del 30, 35 y 38 por ciento para cada uno de los niveles de ingreso considerados.
Los gremios, por primera vez desde que es presidente, se reunieron la semana pasada con Mauricio Macri; fueron los jefes de las tres principales centrales obreras del país, todos con los mismos reclamos y con expectativas similares. Aunque no hubo anuncios, esperan avanzar con las reformas que reclama el sindicalismo y que se han vuelto piezas clave de las paritarias.
La agenda incluye la elevación del mínimo no imponible de Ganancias, la modificación de las escalas del impuesto, el aumento y la universalización de las asignaciones familiares y la rebaja del IVA a los productos de la canasta básica para sectores más vulnerables.



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