Tamarit, el peregrino

Francisco Tamarit, rector de la UNC, hace política con los pies. Esto no contiene alusión peyorativa alguna. Más bien todo lo contrario.

PEREGRINO tamaritFrancisco Tamarit, rector de la UNC, hace política con  los pies. Esto no contiene alusión peyorativa alguna. Más bien todo lo contrario. Nos referimos a que es un dirigente que camina, se mueve todo lo necesario y más, un verdadero peregrino. Días atrás nos referíamos a su incursión al despacho de Ramón Mestre en busca de consolidar su propósito de ganar otra vez el Rectorado en la próxima Asamblea Universitaria del 19 de marzo. Le sirvió de lazarillo el secretario de Cultura, su tocayo Francisco “Pancho” Marchiaro. No se conoció mucho de lo conversado, salvo algo que trascendió y un asunto que ya se sabía: pedido de ayuda a la Franja Morada para ganar el Rectorado, la primera, y que el lord mayor es uno de los primeros interesados (por cuestiones etarias y por las urgencias que al intendente le plantea su Plan 2019) en que el radicalismo se quede con el gobierno de la UNC. Ahora se conoce que la semana pasada, estos trajines rectorales llevaron a Tamarit al despacho de Albor Cantard, secretario de Políticas Universitarias del gobierno de Macri. Por razones más o menos obvias (fue una reunión privada y sin prensa), se sabe poco de la reunión, a excepción de que este kirchnerista desorientado quiso convencer al funcionario de que él es un amigo de los radicales. En este caso no es obvio decir que Contard (‘Nikki’, su curioso sobrenombre) fue un cuadro de la Franja Morada desde que comenzó a estudiar Derecho en la Universidad del Litoral, y que en Sante Fe llegó al Decanato y después al Rectorado de la mano de los jóvenes morados. El resultado de la reunión fue una colisión (pretensiones y disposición) bien disimulada por los dos: una charla solo protocolar, sin otros contenidos, que solo sirvió a ambos para medirse. Estas audaces incursiones de Tamarit confirman una certidumbre meridiana (su audacia) y abren algunos interrogantes (sobre la Asamblea del 19 de marzo). Si no fuera por recursos (una posibilidad) sino por apoyo político o el afán de desactivar algún operativo electoral, habrá que suponer que el conato de rebeldía K del decano de Filosofía, Diego Tatián, no es una maniobra de distracción y que no es sólo Filosofía el único decanato desde donde surgen resistencias a la heterodoxia de “Pancho”. También en Artes y Famaf hay resitencias a este unimog multipropósito que es el rector. La decana de Artes, Myriam Kitroser, mantuvo una reunión con Tamarit a fin de año por los problemas de desfinanciamiento de su unidad académica (un problema que se convertirá en endémico con la inflación de Facultades que ha impulsado el actual oficialismo), no recibiendo ningún compromiso satisfactorio. En Famaf la embestida viene de las huestes de Daniel Barraco, víctima de Tamarit cuando en 2014 el rector dinamitó cualquier intento de volver al decanato de parte del otrora principal referente del MNR. Se trata, nada menos, que de las tres Facultades que sirvieron de punto de apoyo a la llegada al poder del actual oficialismo allá por 2007.



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