La beneficencia del azar

Fondos destinados a fines benéficos fueron captados por la lotería, en la segunda mitad del siglo XIX. El sistema reemplazó la caridad espontánea y la contribución en bazares y rifas para causas como los niños huérfanos, los hospitales y otras.



Por Víctor Ramés
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Lotería de Beneficencia Nacional 1898 - La beneficencia del azar
Lotería de Beneficencia Nacional 1898

La lotería atrajo fondos para beneficencia mediante el incentivo del juego y de la apuesta. El sistema abrió la posibilidad de un “batacazo” para el comprador de un número, y esa posibilidad de salir de pobre de la noche a la mañana, fue precisamente de lo que el juego se beneficiaba a su vez, reuniendo una recaudación importante para causas benéficas. El modelo del juego de azar supuso un viraje respecto de las sociedades de damas de beneficencia, las que continuaron existiendo y se reconfiguraron también en función de la nueva forma de recaudación de fondos, sin duda más provechosa. No parecía obstar el hecho de que la lotería a la vez encerrara un principio contrario a los valores morales y ciudadanos de la época. Esa temática se manifestó a menudo en los discursos que circulaban en la ciudad, a lo largo de la segunda mitad de siglo.
Para contribuir unos datos a la historia de la lotería en Córdoba, nos detenemos en un período en que el sistema estaba sometido a discusión y a la vez tenía manifestaciones concretas en la ciudad y la provincia. Específicamente en 1870, los diarios se hacían eco de los sorteos de la lotería La Moderna de Córdoba, organizada por un empresario con la supervisión de la Comisión Municipal y la participación del Escribano de la Municipalidad para verificar las extracciones de los números premiados. El día 10 del primer mes del año ’70 se realiza un sorteo, y en torno a ese hecho el diario El Progreso publica a toda página el anuncio de “Los cinco números extraídos en el sorteo de la Lotería de Beneficencia de esta ciudad, que la Comisión municipal acaba de verificar fueron en esa ocasión el 54, el 12, el 24, el 23 y 78. Abajo se manifiesta: “Y para que el Empresario pueda hacerlo constar donde le convenga, don el presente testimonio, en la ciudad de Córdoba, a 10 de enero de 1870.” Firmaba el escribano municipal Nicanor Gijena, y el Presidente de la Comisión Municipal, Manuel S. Moscoso.
El empresario de La Moderna de Córdoba era Agustín Argibay, y se dirige en esa misma página al Público:
“Gran satisfacción debe ser para el pueblo de Córdoba y sus dignas autoridades, el ver que esta lotería es preferente a todas las demás en las ciudades del litoral, tanto por su legalidad, como por todos los requisitos necesarios empleados por esta Empresa para satisfacer al público.
La próxima extracción tendrá lugar el 20 de enero de 1870. El billete entero, vale solamente dos patacones.”
En relación al sorteo de La Moderna de ese día, publicaba el diario El Progreso a su vez el siguiente comentario:
“Ayer se ha jugado la lotería doble de la Moderna de Córdoba.
Esta vez no le ha ido bien a la empresa, porque la coqueta de la fortuna, se ha declarado a favor de los compradores de billetes.
Muchos son los que han sacado virgos y ambos, por media onza unos y 80 y tantos patacones los otros.
Nuestro amigo Argibay, andaba ayer, con la cara que suelen poner los tesoreros, cuando les llegan órdenes de pago a la vista.
-Sr. Argibay, aquí tiene Vd. un virgo, le decía una vieja.
-Virgo dice Vd. contestó Argbay con mal humor, o creo en su virgo, y con este van ya 10, el diablo se lleve a los virgos repetidos y sobre todo a los virgos dobles como estos, que me presentan hoy como lluvia de invierno, menuda pero abundante.
Pues señores, la fortuna esta hoy a favor de los compradores de billetes, y es preciso aprovechar la viena y comprar billetes.
Yo quisiera sacarme más bien todos los virgos y no quedarme con la esperanza de un terno.
Un terno es mucha plata pero en esperanza, y el virgo… siempre es un virgo.”
Para la extracción anunciada el 20 de enero, contamos con un comentario del diario El Eco de Córdoba, que invita a participar en la compra de números:
“La Moderna de Córdoba-
El 20 se jugará esta lotería, verdadera fuente de la suerte y riqueza del bolsillo, ora sea del pobre como del rico.,
Un billete no cuesta más ue dos pesitos y con tan poca cosa, se pueden sacra 2.108 patacones!
Sacarse un terno de la Moderna es infinitamente mejor que obtener una subvención gorda del Gobierno Nacional, para hacer mover coches, pues aquí no hay que andar luchando con peones ni caballos ni levantarse a las 4 de la mañana.
Sacó Vd. un premio de la Moderna?
Pues bien, no tiene que incomodarse.
Si quiere lo cobra en el acto, o sino puede acostarse y dormir a pierna tendida, pues tiene un plazo de noventa días para cobrarlo. De manera que puede Vd. hacer un viaje por Europa, asistir a las sesiones del Concilio Ecuménico, Visitar a la Emperatriz Eugenia, a la Reina Victoria, a la Reina Isabel y a Marfori, y venir en seguida a cobrar el premio mayor.
Qué comodidad, qué ventaja, ¿eh? Y lo mejor que tiene es, también, que no tiene que intervenir autoridad alguna, ni escribano, ni alguacil, para recibir peso sobre peso, toda la cantidad.
Y digame Vd., ¿no le dan ganas de comprar un billete de la que se juega el 20? Vamos! No sea Vd. tacaño ni lerdo! Diríjase a la Agencia, meta la mano al bolsillo, entregue y guarde bien lo que le den.”
Por último, extractamos de un artículo presentado como colaboración, unos pocos conceptos contrarios a la lotería.
“Nosotros pensamos que si el juego es malo, fuera de aquellos casos en que lo toman por distracción hombres que no llegarán jamás a apasionarse de él hasta el grado de hacerse mal a sí mismo y hacerlo a otros, la lotería, como juego, que otra cosa no es, también es mala.
Es verdad que uno u otro (y pocas veces los ás necesitados de recursos, porque ellos no pueden ser constantes para jugar hasta sacar algo), llega a ganar algunos pesos y a veces una fortuna envidialbe!
Pero ¿por ventura esto compensa a las inmensas pérdidas de la mayoría de los que juegan absolutamente tan sin éxito que puede decirse han arrojado a la calle su dinero, fruto quizá de mil economías y sufrimientos?”
Y concluye diciendo: “Las loterías existen porque los pueblos no están todavía tan civilizados que comprendan perfectamente todo cuanto está en sus intereses comprender.”



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